Archivo de Octubre 2008

LA VENTANA DISCRETA

Octubre 30, 2008

por Nicolás Prividera

Lo que maravilla hoy de ese cine es que un sistema de representación audiovisual se haya subordinado a una necesidad superior, la de crear sobreentendidos, que es como decir que el espectador de cine fue creado junto con el cine clásico. (Silvia Schwarzbock)

Alguien mira algo (o algo mira algo, según Bazin): esa sencilla fórmula resume los tres vértices del cine clásico: la mirada (la cámara: la conciencia), la ventana (el marco: el punto de vista), el mundo (el objeto: lo externo). Dentro de ese triángulo caben todos los problemas de la filosofía. Pero aquí sólo pretendo volver a esa escena primaria, a ese vértice, tal como lo han representado algunas películas: mejor dicho, tal como lo han puesto en escena ciertos planos de esas películas (planos que piensan precisamente esa relación triádica). Veamos:

I

M (Lang, 1931) es un film de una modernidad notable por su uso del fuera de campo (visual y sonoro), pero también por la maestría en la utilización de ciertos movimientos de cámara: maestría no sólo por su perfecta forma, sino por su correspondencia con su contenido. El mejor ejemplo es un largo travelling, en el reducto de los mendigos mostrado como una suerte de parodia de “bolsa de valores” (recuérdese que este film de espíritu brechtiano muestra el funcionamiento de todas las fuerzas del capitalismo -policía, mafia, marginalidad- como parte de una comunidad organizada): Lang hace visible a través de ese largo plano secuencia la fuerza reproductiva del capital (por medio de la organización total, incluso la de lo que el sistema parece desechar: la basura). Luego de mostrarnos todo lo que usualmente permanece oculto (lo que subyace bajo los “bajos fondos”), la cámara atraviesa una ventana hacia el mundo (casi) “exterior”, para mostrarnos la punta del iceberg: los hombres que van a incorporarse a la “cadena productiva” de la mendicidad.

II

Hay una escena de El ciudadano (Welles, 1941) que se repite dos veces (lo que no es casual en un film que usa diversos “juegos de espejos”): es aquella en la que encontramos a la  ex esposa de Kane en un bar, luego de que la cámara atraviesa un cartel y una claraboya (el primero por un efecto físico similar al de M, la segunda por fundido). No se trata sólo de una cuestión formal (porque en Welles la forma barroca nunca oculta su trasfondo clásico) ni narrativa (la pericia de resumir situación y personaje en un solo plano): hay que recordar que el film empieza y termina frente a una reja inexpugnable (símbolo de la inaccesibilidad última de la verdad) y que la ventana más famosa del film es aquella tras la que muere Kane (sin que nadie haya oído pronunciar el “Rosebud”, que aún así es el corazón secreto de la trama: otro truco de mago). La ex esposa (antigua amante) es la única que logró en cierto modo atravesar esa reja: Welles no deja nunca de ser un espíritu romántico, y quiere dejarnos ese otro “Rosebud” como secreto centro de su laberinto de espejos.

III

En Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) hay un momento esencial que tiene lugar luego de la famosa escena de la ducha (que no casualmente termina en la mirada muerta de la protagonista): la cámara (el ojo de la cámara, ya sin humano punto de vista) hace un travelling desde el baño a la mesa de luz (hasta el diario que envuelve el dinero: ahora solo nosotros lo sabemos) y de allí a la ventana, hacia ese afuera en el que vemos a Norman Bates salir del caserón materno y correr hacia la escena del crimen… Habrá que esperar hasta el final de la película para saber que el personaje estaba en realidad volviendo, y que ese movimiento de adentro hacia fuera era un acto de prestidigitación (como la misma escena del asesinato, en que el cuchillo nunca toca el cuerpo…). Una cosa es lo que creemos ver (lo que queremos ver) y otra lo que vimos: lo real vence sobre lo virtual.

IV

La última escena de El pasajero (Antonioni, 1974) es un largo plano secuencia agónico, una despedida del mundo. El personaje de Nicholson se queda solo en su habitación de hotel (luego de expulsar a la mujer hacia el afuera, la vida) y se dispone a dormir (y/o esperar la muerte que no tardará en llegar). La cámara va, muy lentamente, desde la cama hacia la ventana, la atraviesa (mostrando ese afuera en el que llega el auto de los asesinos, y luego la mujer regresa, y llega la policía tras sus gritos) mientras no deja de girar para mostrar nuevamente el lugar del que venimos (la habitación donde dejamos a un vivo y reencontramos un muerto). Este tour de force (pre-era digital: cámara sostenida por un riel en el techo que luego trasborda hacia una grúa externa, etc.) resume en un travelling el sentido final del viaje: el hombre cuya muerte (como la de ese otro al que le robó su identidad) es más auténtica que su pasada vida.

V

En el clímax de Revelaciones (Robert Zemeckis, 2000), la acosada protagonista huye de su casa en auto, en medio de la noche y la lluvia: la cámara se acerca desde el cielo de un etéreo plano general hasta entrar al auto por la ventanilla y mostrarnos el punto de vista de la mujer. Hablar aquí de la “cámara” se vuelve algo puramente virtual, ya que el paso del exterior al interior es un efecto puramente digital, sin que podamos determinar qué es real y qué simulacro (y sin que tenga otro sentido más allá de su puro efectismo). No en vano Zemeckis ha sido quien más ha desarrollado las posibilidades del cine digital, desde las invisibles trucas de Forrest Gump (que falsificaban la Historia) hasta el absoluto artificio de Beowulf (que falsifica la realidad misma). Revelaciones pretendía ser una especie de homenaje a Hitchcock, pero no fue más que una palada más sobre su tumba (y sobre todo el cine clásico de Hollywood): el triunfo de lo virtual sobre lo real.

FOTOS: 1) fotograma de Psicosis; 2) fotograma de M.

Copyleft 2008 / Nicolás Prividera

NATURALEZA MUERTA

Octubre 27, 2008

**** Obra maestra  ***hay que verla  ** Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Alan Koza

LA HISTORIA EN TIEMPO PRESENTE

Naturaleza muerta, China, Hong Kong, 2006

Dirigida por Jia Zhang-ke. Escrita por Jia, Na Guan y Sun Jianmin.

**** Obra maestra  

Uno de los maestros del cine contemporáneo y una de sus películas más misteriosa como secretamente perfecta.

En el libro La generación urbana, su editor Zhang Zheng dice: “Todas las películas de la Sexta Generación, a pesar de su diversos estilos y concepciones, documentan con cuidado, originalidad y un sentido de urgencia tanto las demoliciones de las viejas ciudades, estilos de vidas e identidades así como la construcción de las nuevas…”. Siendo Jia Zhang-ke el director más importante de esta generación, la descripción de Zhang es una sinopsis conceptual de esta pieza magistral llamada Naturaleza muerta.

Sorprendente ganadora del León de Venecia en el 2006, Naturaleza muerta es el complemento ficcional y posterior de un delicado documental llamado Dong en el que un pintor trabaja sobre el retrato de unos obreros en reposo. No construyen, destruyen. Son artífices de las ruinas que hoy prevalecen en ese paisaje poético y milenario conocido como las Tres Gargantas, a la orilla del río Yangtze, provincia de Fengjie. El registro en Dong es observacional: el artista mira los cuerpos de los trabajadores y los pinta; Jia los filma y sugiere así las consecuencias de esa labor: escenarios destinados a desaparecer, más bien a hundirse, pues la construcción de una presa gigante habrá de inundar los viejos paisajes urbanos para siempre. Naturaleza muerta habla de lo mismo, pero singulariza un proceso histórico a través de dos historias individuales.

El virtuoso plano inicial es la presentación de un pueblo: un paneo pausado de izquierda a derecha introduce la diversidad generacional de quienes viven en estos parajes. Van en una lancha y se los ve jugar, discutir, cantar. Es “la gente buena de las Tres Gargantas”, como reza el título original, y Jia los dignifica en tres planos hasta llegar a uno de sus protagonistas.

Así comienza la película, con un minero de Shanxi, Han, quien busca a su mujer, a quien no ve hace 16 años, porque quiere conocer a su hija. Mientras busca, Han habrá de emplearse en la paradójica  y creciente industria de la demolición. A mitad de metraje, Han observará el cielo y verá un objeto luminoso veloz, una indicación poética de lo “fantástico” del discurso oficial respecto de las transformaciones urbanas (otra será la de un edificio que despega como un cohete). La misma luz será observada por Shen, una enfermera que no ve a su esposo hace más de dos años y que llega hasta esta ciudad para darle una noticia, lo que dominará el relato hasta un poco antes del desenlace. Ambos personajes pertenecen a dos clases sociales dispares, pero los une una experiencia colectiva: una migración incesante, un desarraigo generalizado, consecuencias de la aplicación de un modelo de desarrollo económico.

Por momentos, Naturaleza muerta disloca el concepto de ficción y lo que vemos parece un mero registro analítico. Se trata de una táctica estética conocida como xianchang, “estar en la escena”, con la que se intenta capturar lo histórico en tiempo presente a través de detalles de la vida cotidiana. Aquí los cigarrillos, los licores, la música, las ilustraciones de billetes, los ringtones funcionan como fósiles simbólicos de lo que ya no está.

El soberbio y último plano en profundidad de campo condensa un estado de ánimo: sobre la cabeza de Han se divisa un diminuto equilibrista. Suspendidos, flotantes, así viven millones de chinos.

Copyleft 2008 / Roger Alan Koza

Esta crítica fue publicada durante el mes de octubre por el diario La Voz del Interior de la provincia de Córdoba.

EXTRACINEMATOGRÁFICO

Octubre 27, 2008

Entrevista con “Los Otros”…

Los Otros El próximo martes 28 de Octubre, desde las 20:30 En el Ensayo de Orquesta, en el Cineclub Municipal Bv. San Juan 49 Entradas: 8 $

Amigos: se viene una fecha de lujo. En el Ensayo se estarán presentando “Los Otros“, una banda que, si bien está lejos del circuito comercial, tiene historia y antecedentes del más alto nivel.
Acá les dejamos una entrevista con Roger Alan Koza -también crítico de cine-, para que se vayan enterado como viene la mano, mientras se preparan para el martes.

1. ¿De que se trata Los Otros?
Empezamos con Los Otros en el 2002, aunque recién al año siguiente se puede decir que la banda se consolidó; es decir, ensayábamos y nos presentábamos en distintos escenarios, la mayoría del Valle de Punilla, en donde vivimos todos los integrantes, aunque ninguno de nosotros somos oriundos de esta zona.
Hablo en mi nombre pero creo que mis compañeros estarían de acuerdo: hay un plus no musical que es el eje de la banda. La música es un trabajo colectivo, un registro de la otredad en términos sonoros pero que va más allá del espacio sonoro. Creo que nos antecede una amistad de décadas y eso, curiosamente, constituye un aporte no sonoro que sí afecta el desenvolvimiento musical del grupo.
Musicalmente, los cuatros miembros tenemos gustos musicales disímiles y experiencias profesionales muy diferentes. Creo que hemos encontrado un espacio en común en lo que denominamos canción, es decir una estructura popular difusa que no pide necesariamente una definición precisa en términos de género musical y que nos permite experimentar sobre melodías y ritmos, a veces propios del pop, otras del jazz, pero sin ser ni lo uno ni lo otro. Diego Clark, un reconocido percusionista en nuestro medio, quien toca además otros instrumentos, puede tocar jazz, folclore, rock, pop, electrónica; su interés por la música africana es ostensible. Anita Iastrebner puede reproducir de memoria un solo de Pat Metheny y frasear como Joni Mitchell, pero su voz era inconfundible cuando formaba parte de Todos Al Obelisco, una banda de reggae de los ‘80. Marcelo Fink, por su parte, fue miembro de Metrópolis y Las Pelotas, es decir que se siente cómodo en el pop como en el rock, pero admira como cualquier bajista a Jaco Pastorius y se conmueve con Stravinsky. Yo soy el único que no tuvo una carrera profesional, aunque con Marcelo, hace ya unos 25 años atrás, tocábamos con Juanchi y el Topo de Los Pericos, haciendo hard rock en grupo que se llamó Denim. Fui admirador de Eddie Van Halen, y tuve en su momento, una Fender Stratocaster firmada por él con un clavo. Por otra parte, en la actualidad, lo que escucho nada tiene que ver con lo que hacemos. Ligetti, Kagel, Reich, nada tienen que ver con nuestra música. Y sin embargo, todas estas influencias y herencia histórica están presentes en todos nosotros centellean en nuestra música sin que nos demos cuenta.

2. ¿Han grabado o piensan grabar?
Una sola vez intentamos grabar un demo. No nos gustó el resultado, producto de dos días de trabajo y en condiciones técnicas un poco primitivas, así que le dimos de baja. Es nuestra deuda pendiente: grabar, dejar un testimonio, si es que de ello no puede salir un álbum, objetivo al que no hemos renunciado.

3. Cuenten la experiencia de llevar adelante el proyecto desde el interior de la provincia…
Hay más contras que pros: las distancias, primero, también el casi inexistente circuito para poder tocar. A medida que pasan los años, hemos intentando no tocar más en pubs y bares, decisión que prácticamente clausura nuestras posibilidades. Pero cuando lo hacemos, para nuestra sorpresa, hay un público que nos sigue. Vivir en la periferia no es fácil. Para quienes trabajan en la cultura, el interior es un pugilista invisible que pega sin detenerse. La belleza de las sierras es incuestionable, pero también lo es su proclividad a la chatura y el conformismo.

4. Algunos de sus integrantes tienen una historia particular: participan de la cultura cordobesa, han formado parte -en otros momentos- de grupos “importantes”… ¿Cómo se llevan con eso?
Diego Clark es, como lo dije anteriormente, un músico reconocido en nuestra provincia, profesor de La Colmena y músico invitado de cuanto artista importante tengamos en la ciudadde Córdoba. Fink, dejó Las Pelotas, en su momento, por un proyecto en educación no formal. Jamás dejó de tocar, y Los Otros ha sido el modo de recuperar su condición de músico. Iastrebner, esposa de Fink, después de grabar con Fito Páez, Sandra y Celeste y otros, tuvo un guiño hace unos años para grabar con un reconocido músico internacional, pero finalmente no prosperó. Jamás dejó de dar clases de canto. En mi caso, no es por la música que se me puede ubicar sino por mi tarea como crítico de cine y programador de cineclubes.

5. Cuenten de que se va a tratar el show del martes…
Tocaremos unos 12 temas: la mayoría de nuestra autoría y un par de covers que, como solíamos decir en el inicio de la banda, han sido genéticamente alterados. Por tanto: a los ocho temas nuestros hay que sumarle dos temas de Bjork (uno de ellos perteneciente a un film de Lars von Trier), uno de Spinetta Jade, y un tema de una banda poco conocida, Spain, liderada por el hijo del contrabajista Charlie Haden. Habrá músicos invitados: un trompetista, dos coristas y un joven guitarrista muy talentoso. Habrá quizás otras sorpresas.

ESTE ENTREVISTA FUE PUBLICADA EN EL BLOG DE ENSAYO DE ORQUESTA, DEL CINECLUB MUNICIPAL HUGO DEL CARRIL. http://martesmusicales.blogspot.com/

SEMANA DEL 27/10 AL 02/11 EN CINECLUBES

Octubre 26, 2008

LA CUMBRE: SALA LUIS BERTI, BELGRANO 470.

29 de octubre, a las 20.30hs: Satyajit Ray en foco

La canción del camino, de Satyajit Ray, India, 1955

115 minutos / ATP

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje Rouch, un noir, de Isaki Lacuesta y Sergi Dies, España, 2008

En 1955, el año en que la hermosa primera película de Satyajit Ray ganó el premio del jurado en el festival de Cannes, alguien tan poco humanista como François Truffaut salió de la proyección declarando: “no quiero ver una película sobre campesinos indios”. El tiempo y la consideración crítica han sido más caritativos con este melodrama familiar -derivado, como sus posteriores films de la trilogía de Apu, El invencible y El mundo de Apu, de la novela de la década del ‘30 de Bibhutibhushan Banerjee- que lo que fue la aseveración de Truffaut. Sin embargo, no hay duda de que el tratamiento contemplativo de una familia brahmánica bengalí, realizado con un presupuesto pequeño y acompañado por la música hipnótica de Ravi Shankar, es una conquista sobre el temperamento y el carácter más que un ejercicio propio de la narrativa occidental. (Jonathan Rosenbaum)

LA FALDA: RESTAURANTE UGOLINO, 9 DE JULIO 470

23 de octubre, a las 20.30hs:

Viento de tierra, de Vincenzo Marra, Italia, 2004

81 minutos / No recomendada para menores de 13 años

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje El caminante, de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, Italia, 2006

Éste es el segundo largometraje del joven y lúcido director italiano Vincenzo Marra; la historia sobre una familia de clase trabajadora napolitana, atravesada por una realidad socio-económica desprovista de toda esperanza, conmueve sin apelar jamás al sentimentalismo kitsch propio de un tipo de cine social. Neorrealismo del siglo XXI, aquí un joven intenta buscar un horizonte vital, mientras que sus opciones son plegarse a la mafia o traficar drogas. Y elige una posibilidad no menos cuestionable, la carrera policial y militar, institución bestial no exenta de peligros, algunos inimaginables. Drama seco y elegante, el título alude a un tipo de viento que aleja a los marineros de la costa, metáfora perfecta de cómo la alienación aleja a la gente de una vida digna. Indirectamente, esta película es la mejor exposición crítica sobre el efecto estructural del reinado de Berlusconi en la vida del pueblo italiano, y advierte además que las nociones de primer y tercer mundo ya se aplican al interior del llamado primer mundo. Puede gustar o no, pero, como dice su realizador, nadie objetará su verdad. Un film, como diría Serge Daney, que te mira. (Roger Koza, programador)

SAN MARCOS SIERRAS: CAMPING MUNICIPAL

A las 20.00hs:

Luz silenciosa, de Carlos Reygadas, Alemania-México, 2007

131 minutos / No recomendada para menores de 16 años

La tercera película de Reygadas, ganadora del premio del jurado en Cannes 2007, posee lo mejor de sus dos trabajos precedentes, aunque aquí su aspiración por “esculpir en el tiempo”, la bella definición de Tarkovski sobre el arte cinematográfico, lo lleve a revisitar la obra de Dreyer, en especial La palabra. En efecto, el Cristianismo, una presencia constante en su cine, alcanza aquí una nueva dimensión teológica. El inicio y el cierre, planos secuencia de un amanecer y un atardecer cosmológicos, constituyen una epifanía visual y sonora. Habrá también un pasaje fundamental de una precisión formal admirable, en el que se visualizará el cumplimiento de la promesa por antonomasia del Cristianismo (y prueba de que existe otro orden metafísico). Todo ello en una película sobre un triángulo amoroso en el seno de una comunidad menonita alemana en el norte de Méjico, un melodrama austero y contemporáneo en el que el personaje principal, buen esposo y padre de familia, habrá de lidiar con la ingobernable lógica del deseo, no siempre dispuesto a canalizarse en un solo objeto amoroso. El cielo, la tierra y el cuerpo, los verdaderos protagonistas de esta película magistral. (Roger Koza, programador)

A las 22.25hs:

13 de noviembre, a las 20.30hs:

WR: Los misterios del organismo, de Dušan Makavejev, Hungría, 1971

Duración: 85 minutos/No recomendada para menores de 18 años

Pocos directores llegaron tan lejos como Dušan Makavejev en demostrar cómo se articula lo corporal y lo político en un sistema socioeconómico; aquí, a través de una suerte de extraña y genial apropiación de la obra del psicólogo austríaco Wilhelm Reich. Así, las tesis centrales de La función del orgasmo y La psicología de masas del fascismo son presentadas por una voz en off mientras se ve un plano fragmentado en forma de balón en el que se ven juegos eróticos practicados por una pareja. Por un período de tiempo, WR: los misterios del organismo recurrirá a material de archivo que intercala con entrevistas de familiares de Reich, pacientes y partidarios, que sirven para comprender algunos de sus postulados y aspectos de su vida, como su fatídico destino en los EE.UU. Pero WR: los misterios del organismo no es un documental sino una película por momentos inclasificable que boga por la libertad en todos sus órdenes. Así es que, pasados unos treinta minutos, el film salta de EE.UU. a la ex Yugoslavia. Y allí empieza a contarse otra historia, la de Milena, una entusiasta militante feminista reichiana y también comunista, que pretenderá desarticular el estalinismo autoritario bajo una fórmula paradójica, acaso heterodoxa para el oficialismo de turno: “Camaradas, no puede haber conflicto entre el socialismo y el amor físico. El socialismo no puede excluir de su programa al placer humano. La revolución de octubre se truncó cuando se rechazó el amor libre”. (RK)

VILLA GIARDINO: SALA TEATRO-CINE ALEJANDRO GIARDINO

Conspiradores de placer, de Jan Svankmajer, República Checa, 1996

83 minutos / No recomendada para menores de 18 años

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje Super Dong, de Yue Weng, Singapur, 2007

El maestro de la animación del surrealismo checo dedica una película entera a legitimar la heterodoxia más delirante sobre los placeres corporales, y no tiene obstáculos moralistas a la hora de imaginar los métodos y prácticas de estos conspiradores. Un conjunto de personajes, fetichistas, sádicos, masoquistas y fóbicos, exploran cómo resolver los requerimientos propios de sus múltiples fantasías. Dicho así, el film puede parecer una apología digna de degenerados, pero la maestría de Svankmajer, inspirado en Ernst, Buñuel, Freud y el Marqués de Sade, se verifica en que dota de humanidad a sus personajes, siendo el humor, y no la obscenidad, el modo elegido para contar esta historia que, aunque pletórica de significados, carece de diálogos. Entre planos detalle, técnicas de animación y de marionetas, más una concepción elaborada de la banda de sonido, Svankmajer demuestra un conocimiento acabado del lenguaje cinematográfico, aquí al servicio de la libertad tanto de sus personajes como de su público. (RK)

UNA SEMANA SOLOS

Octubre 23, 2008
**** Obra maestra  ***hay que verla  ** Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor
por Roger Alan Koza

PEDAGOGÍA DEL NO OPRIMIDO

Una semana solos, Argentina, 2008.

Escrita y dirigida por Celina Murga

*** Hay que verla

Aunque no se ha estrenado, el film de Murga, a diferencia de lo que postulan muchos colegas, es un paso adelante respecto de su opera prima, Ana y los otros.

Roland Barthes decía en Mitologías: “El pequeñoburgués es un hombre impotente para imaginar lo otro”. La sentencia bien podría aplicarse a una debilidad ostensible del llamado Nuevo Cine Argentino, en especial a quienes trabajan en esa categoría omniabarcante e imprecisa, al examinarla con delicadeza, llamada ficción.

Puede ser que en el cine documental, esos otros que no lucen como la mayoría de los espectadores que frecuentan la sala de cine (y los realizadores, que también suelen pertenecer a la misma clase), estén presentes como sujetos distintivos de relatos destinados más que a entretener a entrever y representar cómo ciertas prácticas sociales atraviesan el cuerpo social. Aunque películas problemáticas como Estrellas, de Federico León, o Vida en falcón, de Jorge Gaggero, por ejemplo, títulos recientes y celebrados por cierto sector de la crítica, demuestran que la ineficacia para imaginar lo otro no es prerrogativa de un género, sino más bien de una generación de cineastas.

Sean documentales o ficciones, el problema es el mismo: ¿cómo filmar y mirar lo inconmensurable de una clase social a la que no se pertenece? ¿Cómo no imponer sobre el objetivo el semblante del otro travestido en el reflejo y proyección de quién está detrás del dispositivo de registro? A menudo, los otros se parecen al nosotros que produce y consume cine. Por eso, un film como Luna de Avellaneda, paradigma de una impericia estructural de nuestro cine, imagina que una niña de una villa del gran Buenos Aires baila al compás de Liszt. La indigencia se estetiza como excentricidad admirable o se la redime como excepción notable.

La segunda película de Celina Murga, Una semana solos, constituye una saludable e inteligente anomalía, pues elige pensar la otredad a través de los prejuicios característicos de una clase pero aplicado a la conducta propia de ésta. En vez de visualizar al otro como tal, aquí se lo compone como un fantasma, espectro de otro que habla por un grupo social que se desconoce a si mismo. En efecto, Una semana solos es un film que desviste el inconsciente de una clase específica (media y media alta), y en su striptease ideológico materializa una operación fascinante en donde los ricos quedan despojados de su presunta dignidad y se comportan como aquellos que estigmatizan. 

La historia es sencilla: unos niños y preadolescentes que viven en un barrio cerrado de las afueras de Buenos Aires, debido a que sus padres salen de viaje, quedan solos por una semana. Una mucama, muy joven y responsable, los cuida, aunque la ausencia de sus progenitores habilita una radicalización de algunas fantasías propias de la edad y otras impropias de su clase.

Murga entonces va configurando un sistema de observación sobre la interacción libre de adultos. Los chicos juegan, cocinan, comen, bailan, cantan, van a la pileta, algunos no van a la escuela. Todo vale. En un primer momento, sabiendo que no todas las casas del barrio privado son habitadas por sus propietarios, parte de la diversión consiste en entrar y utilizar mansiones ajenas. Lo que se inicia como travesura habrá de convertirse en catarsis colectiva, un pasaje de una contundencia cinematográfica admirable.

En efecto, faltar al colegio por propia decisión o manejar un auto pueden ser un atisbo de un estadio en el que no hay quien legisle sobre uno. Pero algo muy distinto es devenir en vándalo, o irrumpir en la propiedad ajena para desatar una furia sobre los objetos y riquezas de los vecinos del barrio. En un caso se explicita un juego dialéctico entre ley y deseo; en el otro ya no se trata de una aventura psicológica sino de una puesta en acto de una inimaginable e inconfesable antojo de clase, un desprecio por la acumulación, y quizás un cuestionamiento y una sospecha difusamente articulada respecto del método de cómo se adquiere todo tipo de pertenencias. Que los niños parezcan ladrones no es una mera cuestión de apariencias.

Formalmente rigurosa y conceptualmente lúcida, la pélícula de Murga no privilegia a ningún niño como protagonista, aunque sí le da a cada uno una característica propia. El grupo expresa una conciencia de clase. Con mucha astucia, introduce en la mitad del relato a un personaje que desestabiliza la homogeneidad de clase. Así, cuando el hermano de la joven que los cuida llega desde una provincia norteña a visitarla, tomará su tiempo para que éste ingrese a este universo cerrado. Su paulatina participación en la vida cotidiana de los chicos es un triunfo de la película, pues la tensión contenida se evidencia plano tras plano, hasta llegar a la exposición de la vergüenza y la mezquindad del pudiente, en ese pasaje en el que tres adolescentes se compran tres latas de gaseosas sin convidarle o comprarle una al hermano de la sirvienta, que los acompaña en la pileta y supone ser ya parte del grupo.

Murga sugiere y a veces explicita, pero jamás subraya. Por eso le bastará un plano subjetivo casi imperceptible, en el que un personaje regresando de la escuela observa al costado de la panamericana otro tipo de barrio “cerrado”, el reverso perverso y el correlato necesario de estos paraísos urbanos. Los otros están, siempre están.

Una semana solos es más accesible y placentera que la precedente película de Murga, Ana y los otros, pero secretamente es una película rebelde e incómoda. No solamente porque no se le dé al espectador los elementos típicos para identificar lo que debe pensar y sentir. Nada de música extradiegética, nada de concesiones sentimentales. El film de Murga es una película de aprendizaje. La última línea de la película revela una didáctica de la puesta en escena. Es que todos los planos se orientan a ese momento final en el que algo se ha modificado. Aprenden los personajes, aprende el público.

Esta crítica fue publicada por la revista Prometheus, en el mes de junio, 2008.

COPYLEFT 2008 / ROGER ALAN KOZA

LO REAL DEL EFECTO

Octubre 21, 2008

 

por Nicolás Prividera

En ese manual libidinal llamado Guía de cine para perversos, donde el filósofo cool Slajov Žižek se pasea por las películas para poner en escena su lectura de Lacan, hay una escena lateral (uno de esos out takes que la directora optó por dejar, tal vez por su expresiva libertad, aunque rompan la clase magistral de Žižek y lo saquen literalmente de la película, para hacerlo chocar con el mundo del Otro): Žižek está a un costado del Golden Gate, en el lugar preciso donde se filmó una famosa escena de Vértigo en la que una inconsciente Kim Novak es rescatada de las turbias aguas (¿del inconsciente?) por James Stewart. Tan excitado está Žižek por estar allí, que no puede dejar de aproximarse a un solitario pescador (y es, como hemos dicho, una de las pocas veces en que aparece un espectador no virtual, no incluido en esa clase magistral que Žižek dirige al espectador fanático -su espectador ideal- de modo directo). “¿Sabe que aquí se filmó Vértigo“?, le dice Žižek al pescador, sólo para concluir, tras su mirada extrañada o temerosa: “Usted no tiene idea de lo que le estoy hablando, ¿no?” Lo notable es que esa escena (ese momento donde lo real se impone sobre lo imaginario) parece contradecir todo el discurso que la película elabora con pasión y paciencia: la preeminencia de lo simbólico (la tercera pastilla que Morfeo no le ofrece a Neo en Matrix).

Hay que recordar que Žižek se hizo famoso por libros como Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se animó a preguntarle a Hitchcock. Lo notable es que, efectivamente, en Hitchcock conviven lo real, lo imaginario y lo simbólico: la acción de Vértigo puede suceder en la mente atormetada de su protagonista, pero el relato no deja de superponerse a la geografía exacta de San Francisco. De hecho, hay en esa ciudad un “Vértigo tour”, como hay en Viena un “Third man tour”, y los peregrinos preguntan insistentemente al no encontrar en la antigua misión española el campanario al que asciende la protagonista para morir tres veces: imaginaria, simbólica y realmente (voy aquí yo también a incluirme en la acción: cuando estuve en Viena no peregriné tanto a la bella catedral de Stephandson como a la solitaria noria del Prater, porque en ese viejo parque de diversiones tenía lugar la escena mas famosa de El tercer hombre: aquella en la que Harry Lime dice su monólogo sobre la creadora violencia del Renacimiento y la estéril paz suiza del reloj cu-cu. Pensaba que los austriacos odiaban esa visión oscura de la Viena de posguerra, pero no sólo me crucé con el citado tour, sino que pasé frente a un viejo cine de la Ringstrasse que proyecta en sinfín El tercer hombre: La película de Carol Reed es parte de la historia de la ciudad, tanto como la imponente catedral o el palacio imperial. Es lo simbólico hecho real, como la casa de Sherlock Holmes en Baker Street o el balcón de Romeo y Julieta en Verona…)

En un viejo y famoso artículo llamado “El efecto de real”, Roland Barthes definía al Realismo por su fijación por los detalles: la novela realista rodea a sus imaginarios personajes de reales nombres, lugares, hechos o cosas, que conforman el entramado invisible de su verosimilitud. Lo imaginario se sostiene por su relación simbólica con lo real. El cine moderno, como heredero de la novela del siglo XIX (como realización de su ideal realista), sigue esa tradición, incluso cuando pretende subvertirla (como en el caso de Buñuel, que no rompe nunca con el modelo de representación clásico): El cine, como el inconsciente, está estructurado como un lenguaje… Pero el cine contemporáneo, a partir de la eclosión del mundo digital, empieza a corroer ese principio de realidad.

 Cloverfield

No voy a arremeter una vez mas contra los films digitales de Zemeckis (la primera pastilla de Morfeo: la que te devuelve a la Matrix), sino a mencionar la mucho mas interesante Cloverfield, cuya utilización del dispositivo digital (y sus implicancias) es mucho mas compleja. Como sabemos, esta variación sobre un monstruo que destruye New York (a lo Godzilla o Kong) tiene la particularidad de usar como “efecto de real” el punto de vista: toda la acción es vista a través del ojo único de una cámara digital (recurso ya utilizado en Blair witch project y Rec, pero aquí se combina con lo que usualmente es su contracara: la superproducción basada en efectos digitales). Es decir, por un lado tenemos lo digital como posibilidad técnica que sustenta el verosímil de la película (cuyas imágenes recuerdan a las colgadas en youtube luego del 11 de septiembre) y como posibilidad técnica de su producción (realizada gracias a efectos digitales de última generación): resumiendo, hacer pasar por cinema-verité lo que en realidad son imágenes hiperproducidas. Este último punto es esencial: se reconstruye digitalmente la ciudad de New York (una Nueva York “verosímil” hasta el último detalle) para destruirla desde un único y continuo punto de vista (como si la película ilustrara la paradoja de la negación del bazinismo a través de su realización total). Pero lo que en realidad se destruye es lo real como sustento de lo imaginario y lo simbólico.

Aunque la brecha en lo real persiste -por ejemplo- para quien sabe que es imposible llegar caminando en pocos minutos de Columbus Circle a Grand Central Station, como lo hacen los protagonistas poco antes del final: pero eso sólo les puede chocar a quienes han pisado la New York real, no a los millones que la han visto destruida una y otra vez en el cine, con fascinación apocalíptica. Lo que le importa a la Matrix de Hollywood no es la distancia real, o lo real como distancia, sino cautivarnos (y cautivarse) viendo como una criatura ubicua quiebra el Puente de Brooklyn, atraviesa el Chrysler Building y reina en el Central Park… Y esta vez no hay bella que pueda derrotar a la bestia.

Fotos: 1) Fotograma de Guía de cine para pervertidos; 2) fotograma de Cloverfield.

COPYLEFT 2008 / NICOLAS PRIVIDERA

SEMANA DEL 20 al 26/10 EN CINECLUBES

Octubre 20, 2008

CIUDAD DE CÓRDOBA: COLEGIO DE FARMACEÚTICOS DE CÓRDOBA, CORRO 146

21 de octubre a las 21.00hs:

Chamamé, de Cosima Lange, Alemania, 2007

104 minutos / Apta para todo público.

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje La fundición, de Aki Kaurismäki

Chamamé es un film con un objetivo preciso: entender qué es el chamamé. La realizadora alemana Cosima Lange recorrió principalmente Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Misiones. Le llevó su tiempo hasta que pudo encontrar a sus cuatro personajes principales, que representan aristas muy diversas de este género musical. Entre ellos está el sobresaliente Chango Spasiuk, cuyas apariciones elevan musicalmente la película. Esencialmente popular, Chamamé hace un uso formidable de los planos panorámicos, que explicitan una intuición omnipresente en todo su metraje: existe una secreta comunión entre paisaje, contexto social y expresión musical. En ese sentido, el film evita en todo momento la construcción de planos bajo la lógica publicitaria. Nada de turismo, algo de antropología cultural, y mucha curiosidad y placer por una música desconocida para la realizadora, incluso para los propios argentinos, más identificados por el tango que por este género musical que no se circunscribe a los porteños. (Roger Koza, programador)

LA CUMBRE: SALA LUIS BERTI, BELGRANO 470.

22 de octubre, a las 20.30hs: Ciclo Brasil, una nación poderosa

Tierra en trance, de Glauber Rocha, Brasil, 1967

106 minutos / No recomendada para menores de 13 años

Antes de la película principal, en el horario especial de LAS 19.45HS, se proyectará el mediometraje Shohei Imamura, el librepensador, de Paulo Rocha, Francia-Portugal, 1995

“¿Qué sería de un cine que no debiese nada a los EE.UU.?” La pregunta es de Serge Daney a propósito de la muerte de Glauber Rocha, no solamente el gran cineasta de Brasil sino también de nuestro continente. Es quizás en esta película en donde el exponente más sobresaliente del Cinema Novo responde al interrogante de Daney con mayor solvencia. ¿Qué es Tierra en trance? ¿Una meditación poética sobre los límites de toda revolución y la vigencia del colonialismo? ¿Un ensayo libre sobre las fuerzas primitivas y míticas que subyacen a la vida moderna brasileña? ¿Una parodia alegórica del presente brasileño de la década del ‘60? En un país llamado Eldorado, una invocación simbólica a Brasil, un poeta y periodista, un líder popular, un presidente reaccionario, miembros de la burguesía parecen disputar el destino de una nación. Pero, como señalara el filósofo Gilles Deleuze respecto del cine de Rocha, “los mitos del pueblo, profetismo y bandidismo, son el envés arcaico de la violencia capitalista”. Hay algo inquietante y subyugante en Tierra en trance, una denuncia y una enunciación sobre la inutilidad de la toma de conciencia política del pueblo, acaso su imposibilidad, o una lectura no romántica sobre el explotado latinoamericano, lo que implica además una mirada hipercrítica sobre los intelectuales que asumen la posición del pueblo. Además, el film de Rocha denota un lenguaje cinematográfico único cuya concepción sonora originalísima y una fascinante noción del montaje pueden provocar, literalmente, un trance perceptivo en quien mira. Rocha sostenía que “nuestra originalidad es nuestro hambre”. Su cine, por cierto, fue más allá de ese pronunciamiento. (RK)

VILLA GIARDINO: SALA TEATRO-CINE ALEJANDRO GIARDINO

26 de octubre, a las 20.00hs:

Temporada de sequía, de Mahamat-Saleh Haroun, República de Chad, 2006

96 minutos / No recomendada para menores de 13 años

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje Rouch, un noir, de Isaki Lacuesta y Sergi Dies, España, 2008

Este enigmático film, uno de los siete producidos por el New Crowned Hope Festival y la Viennale, en conmemoración del 250 aniversario del nacimiento de Mozart, puede desconcertar, pues la totalidad del metraje casi carece de música, aunque el punto de partida e inspiración es la obra tardía del vienés La clemencia de Titus. ¿Una película sobre la gracia? Sí, pero en un sentido materialista, y tras un arduo aunque honesto aprendizaje de los personajes. Después de 40 años de guerra civil, se declara, en Chad, una amnistía general. Un joven y su abuelo escuchan la noticia por radio, pero, como suele suceder en estos casos de perdón y olvido por decreto, las heridas pretéritas permanecen latentes. Así, el joven, inducido por su abuelo, habrá de ir en búsqueda de quien matara a su padre. El delicado y elegante film de Saleh Haroun no solamente funciona como una lección política sobre cómo se conquistan la reconciliación y la clemencia, sino que además ejemplifica un modelo narrativo característico de un acervo cultural tan alejado de Hollywood y sus mañas, sostenido en una puesta en escena en la que cada plano revela un mundo singular: los colores, los sonidos, los movimientos de los cuerpos, la presencia de la radio como sistema privilegiado de comunicación, las pocas pero justas palabras, hasta la preparación del pan, constituyen la identidad de una película y de un país. (RK)

CÓRDOBA SIN PLANOS

Octubre 17, 2008

por Roger Alan Koza

La imprecisión, hija de la generalidad, no ayuda a pensar a fondo. A menudo, generalizar transparenta los prejuicios de quien emite sus juicios, declaraciones que pretenden dilucidar un fenómeno X. ¿Qué puedo decir, entonces, sobre el cine en Córdoba sin pactar con esa operación casi obligada a la divagación pretenciosa?

Mi única experiencia concreta con el cine que se realiza en nuestra provincia ha sido mi participación como jurado en Caravana de cortos (2005) y Cortópolis (2006), proyecto este último que considero el evento más importante, en materia cinematográfica, de la provincia.

Los cortometrajes cordobeses que he visto siempre me han dado la misma sospecha: ¿qué cine verán sus realizadores? ¿Qué entienden por cine? ¿Piensan todavía sobre la dignidad de un plano? Creo que no, aunque hay excepciones.

Un cineasta que no piensa sobre la forma del cine es un sujeto que usa una cámara, concepción pragmática y reduccionista bajo la égida del buen relato. En efecto, hay un imperativo narrativo que domina el imaginario de los realizadores, como si el cine fuera gente que habla y se vincula entre sí en función de sostener una historia. No se trata de desestimar la narración cinematográfica pero sí de problematizar un paradigma hegemónico. Además, quienes eligen contar historias con sus películas deben confrontarse con un escollo: ¿cómo vincular sus historias con la Historia? En otras palabras, muchos cortometrajes que he visto parecen transcurrir en el limbo, en un lugar sin historia, sin política, sin lucha de clases. Y con esto no quiero decir que tienen que hablar de los derechos humanos, la dictadura, o lo que fuera. Digo: nuestros modos de experimentar la intimidad, el cuerpo, las pasiones, el dolor, la solidaridad están atravesados por un sedimento histórico y social. ¿Cómo mostrar esas fuerzas sociales en los gestos, las palabras, los lazos afectivos? Un cineasta no puede desentenderse, a mi juicio, del mundo que lo rodea, y si quiere filmarlo debe sobrepasar el sentido común, el más común de los sentidos y el más peligroso a la hora de pensar y crear.

Finalmente, está el problema de los recursos. No es menor. Sin embargo, un cineasta como Pedro Costa ha hecho la película más importante del siglo XXI, Juventud en marcha, con una cámara que muchos estudiantes pueden llegar a adquirir o alquilar. El tema es que Costa sí piensa los planos, dialoga con la tradición y no se deja tentar por la liviandad de las cámaras de mano que obligan a la movilidad: filma planos fijos, porque así lo requiere su concepción de puesta en escena. Córdoba necesita de planos. Entonces podremos hablar de cine.

Foto: fotograma de El hombre de la cámara.

Este texto fue publicado por la revista Nuestra Música, Córdoba, septiembre 2008.

COPYLEFT 2008 / ROGER ALAN KOZA

EL CANON INTERNACIONAL DE FEDERICO VEIROJ

Octubre 15, 2008

Conocí a Federico en Hamburgo, hace dos semanas. Disfrutamos juntos la opera prima de Teresa Villaverde, A Aidade maiour, un día antes de que Acné se exhibiera en el festival. Como sucedió con otros invitados, hablábamos de cine todo el tiempo, y con Federico compartíamos muchos espacios cinéfilos comunes. Le pedí su lista de 10 y a los dos días llegó su elección. Su película se verá pronto en los cines de Argentina, aunque hay rumores de que podrá verse en uno de nuestros dos festivales más importantes del país. Federico, como muchos otros realizadores que he conocido, tiene una educación cinematográfica envidiable. Quienes vean su opera prima descubrirán en su lista algunas de sus evidentes influencias. (Roger Koza)

Un condamne a mort s´echape, Bresson

Close Up, Kiarostami

A Comedia de Deus, Monteiro

Stranger than Paradise , Jarmusch

Une salle histoire, Eustache

L´age d´or, Bunuel

Sunrise , Murnau

Husbands, Cassavetes

Vivir, Kurosawa

El desencanto, Chavarri

FOTOS: F. Veiroj y fotograma de La comedia de Dios.

SEMANA DEL 13 al 19/10 EN CINECLUBES

Octubre 13, 2008

LA CUMBRE: SALA LUIS BERTI, BELGRANO 470

15 de octubre, a las 20.30hs: Ciclo Herencia y presencia del Cristianismo:

Palabra y utopía, de Manuel de Oliveira, Portugal, 2000

130 minutos / ATP

Antes de la película principal, en el horario especial de LAS 19.45HS, se proyectará el mediometraje El home cinema de los hermanos Dardenne, de Jean-Pierre Limosin, Francia, 2006

Es increíble ver a alguien de más de 90 años disfrutando de uno de los momentos más ricos y productivos de su carrera, cinco películas consecutivas, extraordinarias y muy diferentes, desde Inquietud (1998)… Palabra y utopía ofrece otro ejemplo de cómo Oliveira ha vivificado su majestuoso estilo a través de una dirección vigorosa de sus actores, principalmente de Lima Duarte en el papel de Antonio Vieira, un efusivo jesuita del siglo XVII que fue un pionero en la lucha por los derechos de los indígenas brasileños y que tuvo el apoyo del Papa y la reina Cristina de Suecia. Inspirada casi en su totalidad en los sermones y cartas de Vieira, que tanto el director como los actores utilizan como guía para las locaciones, los objetos artísticos del período y varias escenas dramáticas, y elegantemente fotografiada por Renato de Berta, la película sintetiza el profundo vínculo de Oliveira con la Historia, que profundiza y supera la sabiduría de la vejez. (Jonathan Rosenbaum)

LA FALDA: RESTAURANTE UGOLINO, 9 DE JULIO 470

16 de octubre, a las 20.30hs:

Hienas, de Djibril Diop Mambety, Senegal, 1992

112 minutos / No recomendada para menores de 13 años

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje Yo te saludo Sarajevo, de Jean-Luc Godard, Francia, 1993

Después de su extraordinario debut con Touki Bouki (1973) -el primer film experimental del cine africano- el realizador Djibril Diop Mambety sobrevivió principalmente como actor de teatro y cine, y, naturalmente, las expectativas sobre su segunda película no eran menores. Cuando Hienas se estrenó en 1992 la consideré una película menos arriesgada pero, tras reflexionar un poco más, la encuentro más trabajada y madura que su opera prima y sus ironías resultan ser aún más deletéreas. Es un adaptación africana de la famosa obra de teatro del escritor suizo Friedrich Dürrenmatt, La visita (también filmada, aunque sin éxito, por Bernhard Wicki con interpretaciones de Ingrid Bergman y Anthony Quinn a mediados de los ‘60): una mujer envejecida y rica regresa a su empobrecido pueblo, del que se fue muchos años atrás, y le ofrece una fortuna a su gente si asesinan a un almacenero del pueblo que la sedujo, embarazó, y abandonó cuando ella tenía 16 años. En un principio, los aldeanos rechazan con desprecio el ofrecimiento, pero deciden que al menos tienen el derecho de comprarle fiado al almacenero, mientras que el gusto por los lujos empieza a acrecentarse, lo que implica una cómica alegoría acerca del colonialismo y el consumismo, y su mutua dependencia. Diop Mambety demuestra un gran talento para dirigir a sus actores, e incluso se lo puede ver en un rol menor aunque central. (JR)

VILLA GIARDINO: SALA TEATRO-CINE ALEJANDRO GIARDINO

19 de octubre, a las 20.00hs:

Glue, de Alexis Dos Santos, Argentina-Reino Unido, 2006

110 minutos / No recomendada para menores de 18 años

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje Souvenir, de José Luis Guerín, España, 1984

Incompresiblemente jamás estrenada en nuestro país, incluso habiendo ganado varios premios en festivales, esta grisácea comedia de iniciación es un retrato exacto sobre la confusión e incertidumbre vincular entre padres e hijos, propias de las generaciones del período posdictadura. En efecto, esta “historia adolescente en medio de la nada” que transcurre en Zapala sintetiza una modalidad de existencia, jamás juzgada pero sí examinada por Dos Santos, en donde la experiencia predominante de los jóvenes consiste en agotar el presente, a veces flirteando con lo prohibido, otras asumiendo la nada sin resistencia alguna. Los tres protagonistas sí divisan una solidaridad efectiva entre ellos, socios en un mundo desprovisto de motivaciones y esperanzas, mientras sus padres, “adolescentes” mayores, más cómplices que tutores, son la prueba de que el futuro no es alentador. Así descripto, éste es un mundo sombrío, pero Dos Santos le imprime cierto tono lúdico y cómico al dramático contexto de sus criaturas, y se permite experimentar formalmente e improvisar narrativamente. El resultado es eficaz, pues Glue es una de las pocas películas argentinas que representan a los jóvenes sin hacer de ellos ni nihilistas extraviados ni iluminados incomprendidos; son, en todo caso, una expresión subjetiva de un tiempo histórico específico. (Roger Koza, programador)

(ESTA PELÍCULA CONTIENE ESCENAS QUE PUEDEN DAÑAR LA SENSIBILIDAD DEL ESPECTADOR)