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ESSENTIAL KILLING

julio 8, 2012

**** Obra maestra  ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

DEVENIR ANIMAL

Essential Killing, Polonia-Hungría-Noruega-Irlanda, 2011

Dirigida por Jerzy Skolimowski. Escrita por Ewa Piaskowska y J. Skolimowski.

* Tiene un rasgo redimible.

El gran director polaco Skolimowski, a quien se lo puede ver en Los vengadores en un papel menor, en su impugnación de la política exterior estadounidense no está muy lejos de hacer un Rambo arty de izquierda.

Essential Killing, de Jerzy Skolimowski, un film que parece despertar adhesiones incuestionables, merece, naturalmente, ser discutido. ¿Qué es exactamente? Según Skolimowski, una meditación sobre el devenir animal de un ser humano.

Conceptualmente abstracta y formalmente elegante, Essential Killing consiste en la persecución, captura y escape de un posible talibán (aquí legítimamente humanizado) frente a un grupo de soldados americanos cumpliendo órdenes y siguiendo el procedimiento habitual frente a casos semejantes.

Vincent Gallo, el talibán en cuestión, no hablará en toda la película, pero su interpretación física –se dirá- resultará admirable. ¿Lo es? Quizás. Gallo corre, soporta un par de torturas (casi siempre en planos generales), sobrevive a un accidente automovilístico y a una caída en un río congelado. También comerá hormigas, degustará la corteza de un árbol y se alimentará de la teta de una madre. En su devenir salvaje tendrá un par de recuerdos, flashbacks espantosos que, de no estar firmados y filmados por Skolimowski, resultarían un escándalo ante cualquier mirada entrenada. Así, Gallo, nuestro talibán sin nombre y habla matará para sobrevivir hasta que una mujer se convierta en su ángel de la guarda; luego cabalgará en la nieve y el misterio y la alegoría cerrarán la película.

No faltarán quienes sostengan que Essential Killing es un film visceral, radical, políticamente astuto. A mi juicio, se equivocan. La trivialidad filosófica del film consiste en postular un estado de naturaleza alterado por la vileza de la guerra y la barbarie estadounidense; en ese sentido, el carácter kitsch de los flashbacks es el correlato invertido de la transformación del fugitivo en una entidad animal que huye y quiere perpetuar su vida. Su indolencia política consiste en  proponer un modelo abstracto y ahistórico del conflicto. Es un film sin tiempo y sostenido en obviedades y vaguedades. El plano en el que trasladan en un avión a varios prisioneros mientras que un soldado camina y los patea no revela grandes sutilezas sino la repetición mecánica de un imaginario. No obstante, el responsable de la genial Barrera y la interesante Cuatro noches con Ana, es capaz de componer una gran secuencia en donde unos perros salvajes rodean al fugitivo, o un construir un gag cómico gracias a la idiotez intrínseca de un GPS. Y no mucho más.

Este texto fue escrito en mi cobertura de la edición 2011 del Festival Internacional de Mar del Plata. 

Roger Koza / Copyleft 2012

CRITITWEET (02): A ROMA CON AMOR / TO ROME WITH LOVE

julio 8, 2012

Por Roger Koza

A Roma con amor / To Rome With Love, EE.UU-Italia-España, 2012

A Roma con amor debe ser una de las peores películas de Allen de su filmografía. “Con la vejez llega la fatiga”. Una línea del film, o su inconsciente expuesto.

En Roma hay muchas historias, nos dice mirando a cámara un vigilante, pero no hay indicios de Historia en las cuatro historias. Como en todo paseo turístico el limbo prevalece.

El coeficiente intelectual de Allen, aparentemente, es de 140 o 150, aún expresados en “euros”, es menos interesante que Judy Davis diciéndole que él tiene tres ID.

A Roma con amor: el inconsciente al aire libre, una suerte de Idless: fantasías sin vuelo en bolas: el adulterio como picardía y la misantropía light como filosofía social.

El gag de “Cantando bajo la ducha” es tan simpático como propio de un principiante, al igual que las citas de Freud y Marx (y varios novelistas).

Alec Baldwin, Roberto Benigni y Penélope Cruz son tres presencias que no pueden ser conjuradas ni con un guión de Charles Lederer, ni con una relectura de viejas películas de Allen.

El coro griego sin coro encarnado por Baldwin como interlocutor del deseo del alter ego juvenil de Allen interpretado por Jesse Eisenberg, quien condensa en tics el conductismo refinado de Woody, es un recurso perezoso, clonado y fallido del propio Allen.

El después de los 15 minutos de fama del personaje Benigni posee casi la misma eficacia crítica sobre la sociedad del espectáculo que los gestos de Stanley Tucci en Los juegos de hambre.

Una película irregular como Celebrity recupera aquí cierto valor, y El escorpión de Jade es una obra maestra.

Penélope devenida en furcia y su correlato necesario en la novia ingenua venida del campo a la gran ciudad cumple con la cuota necesaria de misoginia, no siempre omnipresente pero amenazante, de muchos filmes de Allen.

La virtud de Allen a la hora de filmar interiores se circunscribe a un movimiento de cámara hacia delante y atrás en el instante que Eisenbeg le declara su amor a Ellen Page. Fatiga ostensible, o el sitcom avanza sobre la puesta en escena.

Finalmente, es lógico que Medianoche en París abriera Cannes y que A Roma con amor haya quedado afuera de Venecia y Roma. Como panfleto turístico no está lejos de Soledad y Largirucho. La ciudad se filma como en un video de promoción de colectivo interurbano.

Ps: una declaración: en general me gustan las películas de Allen, pero no soy un fan acrítico. Este texto de Rosenbaum fue clave en cierto momento de mi formación como crítico. Pinche y lea.

Roger Koza / Copyleft 2012


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