Archivos de la categoría ‘El canon internacional’

EL CANON INTERNACIONAL DE JORGE GARCÍA

Agosto 16, 2009

Conocí personalmente a Jorge García hace menos de un año. Siempre lo había leído en El Amante Cine, revista en la que ha escrito desde su inicio. Su columna de “Cine en TV” era una de mis favoritas, pues disfrutaba de su prosa concisa y directa, cuyo rigor, profundidad analítica y perspectiva histórica iluminaban mi comprensión del cine y las películas que recomendaba (ver y pasar de largo). Tengo la suerte de haber construido una amistad con Jorge. Es bueno tener amigos de los que se pueda aprender. (Roger Koza)

Lista 1 

SUNRISE 

ROARING TWENTIES 

TO BE OR NOT TO BE 

LETTER FROM AN UNKNOWN WOMAN  

OUT OF THE PAST    

IN A LONELY PLACE   

WRITTEN IN THE WIND  

VERTIGO    

TOUCH OF EVIIL   

THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE                              

Lista 2 

SHERLOCK JR.

ONLY THE ANGELS HAVE WINGS

THE MORTAL STORM

PORTRAIT OF JENNIEGUN CRAZY

MOONFLEET

SWEET SMELL OF SUCCESS

SOME CAME RUNNING

COMANCHE STATION

THE GODFATHER 2

FOTOS: 1) JG; 2) THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE

EL CANON INTERNACIONAL DE EREZ PERY (ISRAEL)

Julio 29, 2009

Conocí a Erez Pery en octubre del 2008. Fue un encuentro veloz, aunque los pocos minutos que compartimos fueron suficientes para saber que nuestro vínculo recién empezaba. Pery estaba enloquecido con Historias Extraordinarias, film que estaba programado en Vitrina, la sección de cine latino e iberoamericano que programo desde septiembre del 2006 en el Festival Internacional de Cine de Hamburgo, Alemania. Fue allí cuando surgió su idea de invitarme a programar una sección de cine mejicano para el festival que con tan buen criterio dirige en Sderot, al sur de Israel.

En junio de este año volvimos a vernos, ahora en su festival y compartimos el tiempo necesario para saber que siempre tendré a un hermano a kilómetros de distancia. En Israel pude constatar que Pery es un lector ávido de Deleuze y Derrida: su tesis doctoral gira en torno al vínculo secreto entre los planos grúa que aparecen en Ciudadano Kane y los mismos tipos de planos que se pueden ver en el inicio de Noche y niebla.

Él me decía, a propósito de mi pedido e interés por establecer una conversación sobre el canon cinematográfico. “Querido Roger: Sinceramente odio tener que escribir la lista de mis 10 películas preferidas de todos los tiempos. Generalmente, no suelo prestarme a este tipo de ejercicio. Pienso que calificar a las películas de este modo está vinculado a una perspectiva capitalista y no me puedo relacionar con algo así. Pero debido a que somos hermanos voy hacer una excepción y te daré mi lista, que nunca será la lista definitiva y que siempre estará cambiando según mi estado de ánimo. No prestes atención a la enumeración; para mí son todas número uno”.

Agradezco su gentileza llamada excepción.

Roger Alan Koza

LAS ELEGIDAS DE EREZ PERY

Blow Up (Antonioni)

Citizen Kane (Wells)

Noche y niebla (Resnais)

Hotel Terminus (Marcel Ophuls)

Histoire(s) Du Cinema (Godard)

La ventana indiscreta (HItchcock)

Sunset Boulevuard (Wilder)

Umberto D (De Sica)

Chinatown (Polanski)

Hiroshima Mon Amour (Resnais)

FOTOS: Hiroshima mom amor.

EL CANON INTERNACIONAL DE ERNESTO CONTRERAS

Febrero 13, 2009

Conocí a Ernesto Contreras en marzo del 2007. Fue un segundo, un intercambio rápido y le di mis felicitaciones, pues había ganado la mayoría de los premios en la edición de ese año del festival de cine de Guadalajara (Lucrecia Martel, era miembro del jurado). Antes de que su opera prima, Párpados azules, ganara en México y luego viajara a la semana de la crítica en Cannes, la invité a participar del festival de cine de Hamburgo. Su película me gusta mucho, pues si bien remite al universo de Aki Kaurismaki y sus estudios cómicos y secos sobre la soledad, Méjico no es Finlandia. He aquí un film latino que se desmarca completamente del estereotipo latinoamericano y es capaz de mostrar una dimensión de la subjetividad azteca en otro registro. En Hamburgo compartimos varios cafés y alguna cena con otros invitados. Desde entonces, hemos mantenido el contacto; estrictamente, no somos amigos, pero sospecho que es cuestión de compartir un poco más de tiempo. Quizás podrá ser en junio de este año, si la película se programa en el Cinema South Festival (Israel), en donde estoy ayudando a programar una sección de cine mejicano. ¡Ojalá! (Roger Koza)

2001 Odisea del espacio (Stanley Kubrick)

8 ½ (Federico Fellini)

M el asesino (Fritz Lang)

Rashomon (Akira Kurosawa)

Naranja Mecánica (Stanley Kubrick)

Magnolia (Paul Thomas Anderson)

Happy together (Wong Kar Wai)

Los olvidados (Luis Buñuel)

Sunset boulevard (Billy Wilder)

La infancia de Iván (Andrei Tarkovsky)

FOTOS: Contreras y fotograma de La naranja mecánica

EL CANON INTERNACIONAL DE GUSTAVO FONTÁN

Febrero 3, 2009

Le entregué mi tarjeta del filmfest en las escaleras del cine Santa Fe, en abril de 2008. Fue la única vez que hablé personalmente con Fontán. Duró 20 segundos. Era la última pasada en ése festival de su película La orilla que se abisma, que luego se estrenara comercialmente en el país y escribiera sobre ella, en su momento, para La Voz del Interior, tras pedirla una y otra vez a mi editor y conseguir entonces la nota (se puede leer en este blog). Fue una nota sufrida, porque la primera semana de su estreno, sorpresivamente, el diario no publicó nada. Fontán y mi querido amigo Juan José Gorrasurreta, que la estrenaba en el espacio INCAA de la ciudad de Córdoba, estaban dolidos; yo también, pues siempre me he sentido responsable de apoyar el cine termita, como decía el recién fallecido Manny Farber, aunque el film de Fontán no pertenezca exactamente a esa categoría de películas.

Ayer subí a este blog la primera crítica que escribí sobre un film de Fontán, que también fue publicada en su oportunidad en La Voz del Interior. Cuando escribí en aquella ocasión, supuse que las películas favoritas de Fontán eran El sol del membrillo y alguna de Kiarostami, quizás Bresson (por la concepción del sonido de sus películas). Cuando recibí su lista y la leí sonreí. No fue una sorpresa, más bien una verificación. Y no es así debido a que en sus films copie a sus autores favoritos, sino porque en ellos se puede ver una filiación estética y una búsqueda poética específica, que sí tiene sus referentes pero que no deja ser propia y única.

Gustavo me decía en su misiva electrónica: “Este listado no pretende ninguna otra cosa más que ser una suerte de mirada impresionista: es decir, un listado de aquellas películas que, por una causa u otra,  siguen alucinando mi memoria. Por lo tanto es azarosa e ingenua, es decir casi irreflexiva”. Aquí va su lista, y me llena de alegría poder publicarla en esta sección del blog. La leo, y, mientras tanto, espero por su próxima película: La madre. (Roger Koza)

EL DEPENDIENTE, de Leonardo Favio

EL ARBOL DE LOS ZUECOS, de Ermanno Olmi

STALKER, de Andrei Tarkovsky

EL SOL DEL MEMBRILLO, de Víctor Erice

DETRÁS DE LOS OLIVOS, de Abbas Kiarostami

VIDAS SECAS,  de Nelson Pereira dos Santos

NELSON FREIRE, de Joao Salles

MADADAYO, de Akira Kurosawa

UNA TARDE DE OTOÑO, de  Yasujiro Ozu

EL DINERO, de Robert Bresson

FOTOS: 1) Gustavo Fontán y fotograma de El sol del membrillo; 2) fotograma de Madadayo.

EL CANON INTERNACIONAL DE VERÓNICA CHEN

Noviembre 17, 2008

Conocí a Verónica Chen en septiembre de 2006. En esa oportunidad, programé su segunda película, Agua, en Hamburgo, en la sección Vitrina. Ahora la reencontré en el festival de cine internacional de Mar del Plata, en donde fuimos jurados de la competencia Work in progress. Una vez más pude confirmar su curiosidad estética y cultural, y hablábamos de cine una y otra vez. Ahora está trabajando sobre su tercer proyecto, La mujer conejo, un film que probablemente la lleve a la China, parte de su pasado ancestral y de su futuro cinematográfico. En el mail que me envió con los títulos de su lista, terminaba con “Ah.. hay tantas”. Su lista me parece personal y extraña, y sus películas elegidas hasta ahora no estaban en ninguna de las otras listas que hasta ahora han participado. (Roger Koza)

10 pelis:

A pleno sol, René Clément, Francia, 1960

Los hijos de Fierro, Pino Solanas, Argentina, 1972

El romance del Aniceto y la Francisca, Leonardo Favio, Argentina, 1972.

29 Palms, Bruno Dumont, Francia, 2003.

La conversación, Francis Ford Coppola, EE.UU., 1974.

Elephant, de Gus van Sant, EE,.UU., 2003

El sirviente, Joseph Losey, Reino Unido, 1964

Stromboli, Roberto Rossellini, Italia, 1950

Bully, Larry Clark, EE.UU., 2001

El conformista, Bernardo Bertolucci, Italia, 1970

Fotos: 1) fotograma de 29 palms; 2) fotograma de Agua, de Verónica Chen.

EL CANON INTERNACIONAL DE FEDERICO VEIROJ

Octubre 15, 2008

Conocí a Federico en Hamburgo, hace dos semanas. Disfrutamos juntos la opera prima de Teresa Villaverde, A Aidade maiour, un día antes de que Acné se exhibiera en el festival. Como sucedió con otros invitados, hablábamos de cine todo el tiempo, y con Federico compartíamos muchos espacios cinéfilos comunes. Le pedí su lista de 10 y a los dos días llegó su elección. Su película se verá pronto en los cines de Argentina, aunque hay rumores de que podrá verse en uno de nuestros dos festivales más importantes del país. Federico, como muchos otros realizadores que he conocido, tiene una educación cinematográfica envidiable. Quienes vean su opera prima descubrirán en su lista algunas de sus evidentes influencias. (Roger Koza)

Un condamne a mort s´echape, Bresson

Close Up, Kiarostami

A Comedia de Deus, Monteiro

Stranger than Paradise , Jarmusch

Une salle histoire, Eustache

L´age d´or, Bunuel

Sunrise , Murnau

Husbands, Cassavetes

Vivir, Kurosawa

El desencanto, Chavarri

FOTOS: F. Veiroj y fotograma de La comedia de Dios.

EL CANON INTERNACIONAL DE JOSÉ LUIS TORRES LEIVA

Septiembre 23, 2008

Una de las películas que más me ha gustado durante este año pertenece a José Luis Torres Leiva: El cielo, la tierra y la lluvia, film que se vio en Buenos Aires en el BAFICI, y que le precedía un premio importante en Rotterdam. Lamentablemente, la quise programar para el Filmfest Hamburg 2008, pero mis compañeros de Münich me la ganaron de mano. Sé que compartimos con Jose Luis una pasión: Juventud en marcha, film que eligió entre los 11 mejores de la historia del cine, una lista, la suya, con la que comparto muchos títulos. Sus elegidas explican bastante su búsqueda estética y su ostensible y consciente rigor en su trabajo; desde que ví El cielo, la tierra y la lluvia albergo la esperanza de poder verla otra vez y hacerla ver. Torres Leiva es un talento del cine contemporáneo. Me honra que haya participado en este emprendimiento de elegir películas notables que problematicen el concepto de canon. (Roger Koza)

Por Orden Cronológico:
Un Día en el Campo (Jean Renoir) (1936)
Las Uvas de la Ira (John Ford) (1940)
Banshun (Yasujiro Ozu) (1949)
Un Condenado a Muerte se Ha Escapado (Robert Bresson) (1956)
Gertrud (Carl Th. Dreyer) (1964)
Playtime (Jacques Tati) (1967)
La Región Central (Michael Snow) (1971)
El Camión (Marguerite Duras) (1977)
El Sol del Membrillo (Victor Erice) (1992)
Sicilia! (Jean-Marie Straub & Daniele Huillet) (1999)
Juventud en Marcha (Pedro Costa) (2006)

Fotos: 1) fotograma de Un condenado a muerte se ha escapado; 2) JL.Torres Leiva

EL CANON INTERNACIONAL DE FERNANDO VAREA

Agosto 13, 2008

 

Acá va la segunda entrega de Fernando Varea, a quien agradezco por su gentil participación en el blog, y que junto a otras firmas servirá para pensar y discutir esa idea no exenta de sospechas, la del canon, pero que sin dudas organiza discretamente las prioridades a la hora de elegir qué ver y qué entender por cine. (Roger Koza)

 CINE EXTRANJERO

El ciudadano (1941) / Sed de mal (1958 ) (Orson Welles) – El carterista (1959) / Diario de un cura rural (1950) (Robert Bresson) – El espejo (1975) / Stalker (1979) (Andrei Tarkovski)

El cameraman (1928 ) / El maquinista de la general (1927) (Buster Keaton)

El gabinete del dr. Caligari (1920) (Robert Wiene) / Metrópolis (1927) (Fritz Lang) / Vampyr (1932) (Carl Dreyer) / La novia de Frankestein (1935) (James Whale)

Cero en conducta (1933) (Jean Vigo)

Acorazado Potemkin (1925) / La huelga (1924) (Sergei Eisenstein)

Vértigo ( 1958 ) (Alfred Hitchcock)

Rashomon (1950) / Los siete samurais (1954) / Derzu Uzala (1975) (Akira Kurosawa)

El Padrino I (1972) / El Padrino II (1974) / Apocalipsis now  (1979) (Francis Ford Coppola)

Persona (1966) / Gritos y susurros (1972) (Ingmar Bergman)

 Un tiro en la noche (1962) (John Ford)

 Kaos (1984) (Paolo y Vittorio Taviani)

 ¿Dónde queda la casa de mi amigo? (1987) / La vida continúa (1992) / Primer plano (1990) (Abbas Kiarostami)

 Ocho y medio (1963) / Amarcord (1973) (Federico Fellini)

 Vivir su vida (1962) / Alphaville (1966) (Jean-Luc Godard)

 Pajaritos y pajarracos (1965) (Pier Paolo Pasolini)

 Nazarín (1958 ) / Viridiana (1961) (Luis Buñuel)

 El sur (1983) (Víctor Erice)

 El desierto rojo (1964) / Zabriskie Point (1970) (Michelangelo Antonioni)

 El samurai (1967) (Jean Pierre Melville)

 If… (1969) (Lindsay Anderson)

Observaciones:

¿Cómo hacer competir a Welles, Bresson y Tarkovski? ¿Cómo determinar quién de ellos hizo una contribución mayor al cine? El estadounidense exprimió las posibilidades de los materiales, el francés les dio contención y pureza, el ruso los liberó de ataduras: los tres pensaron el cine, experimentaron con él, lo hicieron más maduro y fecundo. Los tres llevaron a los espectadores a maravillarse, a sobrecogerse, a imaginar, a profundizar. 

Keaton fue otro que jugó con el cine, buscando nuestra complicidad y nuestra sorpresa.

Las obras mencionadas de Wiene, Lang, Dreyer y Whale son algunas de las mejores pesadillas primigenias brindadas por este arte nutrido de luces y sombras.

La película de Vigo es tan fresca y transgresora que no considero temerario destacarla antes que las indiscutibles obras maestras de Eisenstein y de  Hitchcock.

Pocos hicieron films tan rigurosamente planificados y al mismo tiempo amenos, con el humanismo de la mano con la aventura, como Akira Kurosawa.

En el país del Norte no ha vuelvto a surgir todavía alguien como Coppola, capaz de realizar en pocos años tres films magistrales como los que expongo en la lista.

Bergman también fue único, o, al menos, cuesta encontrar herederos de su estilo intenso, de su vocación por internarse -provechosamente- en los recodos de la mente.

Ejemplar serenidad la del western del maestro Ford, de quien escribió Homero Alsina Thevenet “A través de él y de su amplia influencia, el cine llegó a ser distinto”.

Si un film de los Taviani y uno de Erice, y la “trilogía de Koker” de Kiarostami,  se ubican antes que las obras de algunos auténticos creadores (Fellini, Godard, Antonioni, Buñuel) es porque la belleza y la riqueza que contienen esas cinco películas pesaron más que el hecho de reconocer el carácter trascendente, influyente y cuestionador de los cuatro realizadores europeos mencionados.

La impar sencillez y agudeza de un film de Pasolini, el virtuosismo de un clásico de Melville y la indocilidad de otro de Anderson, ayudaron a completar la nómina.

De todos modos, deberían figurar también cortos o mediometrajes como La jeteé (1962, Chris Marker), y nombres como los del fascinante Kenneth Anger o  el reposado Yasujiro Ozu, o de algunos maestros del cine documental (Dindo, Philibert) y de animación (Disney, Miyazaki), e incluso tres realizadores contemporáneos, en actividad, responsables de algunas de las mejores películas de las últimas dos décadas: Tim Burton, Jim Jarmusch y Gus Van Sant.

Aclaración:

Estas listas están sujetas a las modificaciones que permite el descubrimiento de nuevas buenas películas, realizadas o por realizarse: pocas satisfacciones pueden compararse a la de encontrar ignorados tesoros en ese mar diverso y dinámico que es el cine del mundo.

FOTOS: 1) fotograma de El ciudadano Kane; 2) fotograma de Pickpocket; 3) Abbas Kiarostami

FERNANDO VAREA / COPYLEFT 2008

EL CANON INTERNACIONAL DE NICOLÁS PRIVIDERA

Julio 7, 2008

RESTO DEL MUNDO

1. El nacimiento de una nación, Griffith, 1915.

2. Nosferatu, Murnau, 1924.

3. El acorazado Potemkin, Eisenstein, 1925.

4. La pasión de Juana de Arco, Dreyer, 1928.

5. El hombre de la cámara, Vertov, 1929.

6. La regla del juego, Renoir, 1939.

7. El ciudadano, Welles, 1941.

8. Roma, ciudad abierta, Rosellini, 1945.

9. Sin aliento, Godard, 1959.

10. La aventura, Antonioni, 1960.

11) Terra em transe, Rocha, 1967

Como siempre, el orden esta dado por la Historia, y por la historia del cine, que podría ser desplegada a partir de estos títulos (por la distancia que los separa, por las sendas que abren, por la herencia que dejan). Pues si bien cada uno de nosotros tiene sus preferencias o influencias (su “canon personal”, digamos, que puede coincidir o no con el oficial), ni la apreciación mas rabiosamente personal ni el consenso crítico están al margen de las determinaciones históricas (que hacen a ciertos films visibles o invisibles, trascendentes u olvidables). Y esas determinaciones (también producto de la propia historia del cine) hacen que sea posible resumir toda esa genealogía en algunos pocos títulos, cuando se rastrea la emergencia de ciertos paradigmas básicos (cosa que paradójicamente es más fácil cuanto más universal es la Historia, como se intenta demostrar a continuación). Aquí va el por qué de cada elección (incluida la ex-céntrica yapa final):

1. El nacimiento de una nación, Griffith, 1915: Aun hoy su incorrección política queda subsumida bajo el éxito fundacional de su fórmula narrativa, lo que demuestra (tanto como el inversamente simétrico fracaso de Intolerancia) la presión de la forma sobre el contenido, de la f(r)icción sobre lo real. Este compendio de los cimientos de lo que será el gran cine clásico (para crítica de Bürch o elogio de Bordwell) es una película a la que siempre hay que volver (para desentrañar por qué el cine fue lo que fue): no por nada El nacimiento de una nación marca a la vez el nacimiento del Hollywood moderno y del cine como máquina de guerra (confederación que aun nos gobierna).

2. El acorazado Potemkin, Eisenstein, 1925: El film de Eisenstein resume lo que Badiou llamó “la pasión de lo real”: Potemkin no es la primera película que conecta lenguaje e Historia (El nacimiento de una nación es diez años anterior), pero es la primera que no sólo quiere ilustrar al público, sino convertirlo en “pueblo”. (La utopía de la vanguardia rusa fue pretender no sólo contar la revolución, sino reproducirla en el cine. Y es por eso que la escena de las escalinatas de Odessa es el clímax del arte del siglo XX.)

3. Nosferatu, Murnau, 1924: Si La última carcajada y Fausto son, con la misma deslumbrante puesta en escena, la contraposición entre la realidad y el sueño, Nosferatu es su encuentro (im)posible: un film fantástico hecho sin decorados, un film sobre lo real como alucinación. Una obra cumbre del expresionismo (que explica la vinculación de la cultura moderna con el “no-muerto” Romanticismo) en la que no sólo cabe todo el cine alemán (de Lang a Herzog, de El triunfo de la voluntad al Hitler de Syberberg), sino también todo el cine heredero de la nocturnidad (no sólo el que toma el “horror” como género o el que abre la puerta a “lo siniestro”, sino todo el cine que entiende que la realidad es mas vasta que la que dicta el mero “Realismo”).

4. La pasión de Juana de Arco, Dreyer, 1928: Se ha dicho que con esta película Dreyer redescubre el primer plano para el cine (la relación profunda del rostro y la pantalla), pero más allá de su consabido humanismo (y teísmo), el cine de Dreyer siempre entabla una dialéctica sin retorno (de film en film, de forma a contenido): La pasión… es una  sinfonía de expresiones que desemboca en un crescendo digno de la vanguardia más rabiosa, pero también un film que propone una búsqueda “metafísica”, a través de una imagen que vaya más allá del “positivismo” fotográfico, en busca de la trascendencia perdida (exploración que luego continuarían Bresson y Tarkovsky).

5. El hombre de la cámara, Vertov, 1929: Si Lenin resumía el socialismo en la fórmula “soviets” + electricidad, en Vertov el cine es luz + revolución (Lumiere mas Marx). Los primeros films de Vertov son un himno a la fuerza vital de una modernidad en la que “todo lo sólido se desvanece en el aire” (según la describía Marx en el Manifiesto comunista). Pero el hombre de la cámara (y la moviola) sabe que no basta filmar al mundo, que de lo que se trata es de transformarlo, y registra la realidad con su ojo ubicuo solo para transmutarla por la fuerza del montaje (en la que quizá sea la obra más radical de la vanguardia histórica más revolucionaria). Junto con el Berlín de Ruttmann (otro canto a la ciudad moderna), uno de los films que amplió las posibilidades de lo que luego sería catalogado como “género” documental (y encerrado por demasiado tiempo en los estrechos límites fijados por Grierson y la escuela inglesa), hasta ser redescubierto por las neo-vanguardias de los ‘60.

6. La regla del juego, Renoir, 1939: Renoir presiente la guerra y la retrata con más desesperanza que la guerra misma (no hay aquí ninguna nostalgia por esa “fraternidad” imposible que muere en La gran ilusión): aquí la lucha (de clases) se convierte en una comedia amarga, inmune a las compensadoras catarsis de la tragedia. Mezcla de modernidad formal y desencanto histórico, este retrato del fin de una época da cuenta de las ilusiones perdidas de la vanguardia.

7. El ciudadano, Welles, 1941: Si El ciudadano preside todas las listas como esta, es porque resume la felicidad del cine como artificio (Welles decía que “el cine es el más maravilloso tren eléctrico que un niño puede recibir”, y al usarlo como un chico curioso y genial lo lleva a su madurez expresiva, resumiendo los logros del cine clásico y preanunciando lo porvenir). Una compendio de formas y temas: todo lo que se le puede pedir a “un film sobre todo” (los Estados Unidos, el Capitalismo, la infancia perdida, los medios, la modernidad, el amor y el espanto…) Un borgeano “aleph” que siempre guarda una imagen a ser descubierta, un centro secreto que devele la fascinación que nos produce mirarlo.

8. Roma, ciudad abierta, Rosellini, 1945: De las cenizas de la guerra emerge el neorrealismo, que va a dominar la escena hasta la aparición de las “nuevas olas” que lo heredarán con orgullo. De Italia (aunque se expanda por Europa como el plan Marshall), y entre todas las grandes películas de su tiempo (aun por sobre Ladrón de bicicletas, que conecta con la vieja tradición del melodrama popular, y también sobre el resto de la trilogía de Rosellini que se inicia con esta película), refulge esta obra seminal hecha en las calles y al filo de la liberación: lo real como pasión, emergiendo de las ruinas de la vanguardia (y rindiéndose ante el clasicismo americano que venía a liberarlos, aunque devolviéndole una crudeza que ya nunca podrá olvidar).

9. Sin aliento, Godard, 1959: Género y parodia (Alphaville), tragedia y comedia (Los carabineros), vanguardia y arte popular (Pierrot le fou): en Godard todo puede coexistir a un tiempo. Y eso es lo que estalla en esta película fundacional, que desde sus primeras escenas dinamita la forma del cine clásico (o sea: de Hollywood): Godard entrega un film-manifiesto, que desarrollara punto por punto a lo largo de los años ‘60 y que reescribirá para siempre la Historia (del cine…).

10. La aventura, Antonioni, 1960: Si Godard es el último cineasta moderno, Antonioni es el primer cineasta posmoderno: todo el cine contemporáneo nace de La aventura. En medio de una despreocupada excursión, una dama desaparece… y con ella las certezas del cine moderno, que se abre a la deriva, la alineación y la pérdida de sentido. (Si esta película era aun una transición hacia un cine de temporalidad “abierta”, en Blow up el cuento de Cortázar sirve de excusa para una lectura posmoderna de La ventana indiscreta, poniendo en cuestión la representación misma: una suerte de “cuadro blanco sobre fondo blanco” del cine). La película que predijo el desierto en el que aun vagamos.

11. Terra em transe, Rocha, 1967: Glauber Rocha es o mais grande cineasta latinoamericano, y uno de los que logró imponer (bajo el fervor descolonizatorio) el giro excéntrico de la Historia del cine: del centro a la periferia (del neodecadentismo de la Europa del milagro económico y el consumismo, al grito explosivo de los olvidados de la tierra). La “estética del hambre” fue su actualización del “manifiesto antropofágico” de Andrade en el contexto de las neo-vanguardias de los ‘60, y Terra em trance es su más depurada y potente alegoría, aunque ya cercana al pesimismo post-68. (Como la de Pasolini, la prematura muerte de Rocha parece marcar el fin de una época que había devuelto al cine su fulgor revolucionario.) Luego vendría la victoria (¿final?) del capitalismo (y del cine de Hollywood), y la conversión de aquel cine ex-céntrico en mercancía codiciada por Rotterdam, Berlín, y Cannes.

Fotos: NP en el festival de Hamburgo; 2) fotograma de El nacimiento de la nación; 3) fotograma de El hombre con la cámara; 3) Rocha y Rosellini.

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