Archivos de la categoría ‘Muestra 2012’

8MCI LC: imágenes de la tercera semana

enero 23, 2012

Así empezaba la Muestra: luchando con las computadores e intentando entender la relación entre el proyector y la notebook que lleva una manzanita. En esta ocasión, junto con María Astrauskas, montajista de Las acacias (y mujer de Pablo Giorgelli, director del film), intentábamos ver cuál era la mejor opción de pantalla para proyectar la película de apertura.

Desde el pullman y dando los agradecimientos a todos los que nos apoyaron durante la función de clausura

Desde que el cineclub existe nunca habíamos tenido una función a sala llena.

La querida sala Berti y la gente que se acerca para ver De caravana

De caravana convoca multitudes

Plano: Q and A. Rosendo Ruiz (a la derecha) responde.

Contraplano: Q and A

Yatasto, el otro film cordobés importante del año pasado, se había pasado el martes 17. Llevó menos gente que el film de Rosendo Ruiz pero su recepción fue excelente.

Yatasto vista desde el pullman

Finaliza la función

Juan Maristany (productor) y Ezequiel Salinas (director de fotografía y montajista) responden preguntas del público.

Jorge Ríos (fotógrafo oficial de la Muestra) y una diva cordobesa, de la que no revelaremos su nombre debido a que genera pasiones insólitas

Ezequiel Salinas (Yatasto)

El panel Las funciones de la crítica cinematográfica, que tuvo lugar el miércoles 18 por la mañana, llevó su público. Se discutió y la gente presente preguntó y participó. La famosa distancia entre la crítica y el público quedó suspendida por un rato. En algún momento la discusión pasó por examinar la relación entre el gusto y los criterios de análisis. Una pregunta capital fue: “¿Cómo reconocen si una película es mala y por qué eso no es lo mismo si un film les gusta o no?”

Alejandro Cozza (El cinematógrafo) y Fernando Pujato (La noche del cazador)

El crítico Pujato, Viviana Ollúa, pieza fundamental en la organización de la Muestra y la cinéfila y gran ayudante, Marta Corvalán. Falta el gran Daniel Corvalán, quien permanece en un total fuera de campo, pero que es indiscutiblemente irremplazable, a pesar de que no lo veamos.

Joris Ivens en su última película, Una historia del viento (1998). Misterio y regocijo: fue una de las películas más vistas de la Muestra; reunió, para mi sorpresa, 98 espectadores (y se fueron sólo 8). Un film único, de esos que sólo se pueden hacer cuando la libertad es soberana. Y fue, al menos para mí, el momento más feliz de estas tres semanas. (Roger Koza)

Fotos de Jorge Ríos, Ignacio Luque e Inés Moyano

8MCI LC: TERCERA SEMANA

enero 16, 2012

Palmas

TERCERA SEMANA

BELGRANO 470, SALA LUIS BERTI, LA CUMBRE

Martes 17

15.00hs: El ojo lúcido

Jaffa, la naranja mecánica, de Eyal Sivan, Israel-Bélgica-Francia-Alemania, 2010

89’ / ATP

Cortometraje: Hablar o no hablar (11’), de Raoul Servais, Bélgica, 1970 (Servais en foco)

El veterano documentalista israelí ilumina el conflicto palestino-israelí a partir de las famosas naranjas de Jaffa, una industria próspera nacida décadas antes de la fundación del estado de Israel y un instrumento posterior de propaganda sionista. Sivan reúne varios puntos de vista sobre el tópico en cuestión: historiadores, campesinos, empresarios, poetas y críticos de arte, tanto palestinos como judíos. El resultado es fascinante porque el film demuestra a través de análisis de fotografías, pinturas, publicidades y material de archivo cómo se construye un mito y una historia oficial. Como sugiere la historiadora israelí Rona Sela: “Primero les robamos sus imágenes, luego nos apropiamos de la tierra, después del 48, pero ésa es otra historia”. Como sea, la tesis de Sivan excede este caso particular de injusticia: cualquier empresa colonialista debe siempre instituir un relato y demostrarlo con imágenes, una estrategia reconocible a lo largo de la historia mundial. (Roger Koza)

17.00hs: Clásicos para un canon

La luz, de Souleymane Cissé, Mali-Burkina Faso-Francia-Alemania, 1987

105’ / ATP

Cortometraje: Fin (11’), de Artavazd Peleshyan, Armenia, 1994 (Peleshyan en foco)

Esta fantasía extraordinariamente bella e hipnótica de Souleymane Cissé está ambientada en la antigua cultura bambara en Mali (ex Sudán francés) mucho antes de ser invadida por Marruecos en el siglo XVI. Un joven (Issiaka Kane) se dispone a descubrir los misterios de la naturaleza (o komo, la ciencia de los dioses) con la ayuda de su madre y su tío, pero su celoso padre se las arregla para evitar que su hijo descifre los elementos correspondientes a los ritos sagrados bambaras y trata de asesinarlo. Además de crear un universo denso y emocionante ante el cual George Lucas se habría puesto verde de envidia, Cissé registra imágenes impresionantes y acompaña la historia con música percusiva de poder hipnótico. Combinando de manera sublime lo real y lo extraordinario, esta película maravillosa resulta la introducción ideal a un cineasta que, después de Ousmane Sembène, es probablemente el director más importante de África. (Jonathan Rosenbaum)

 19.15hs: Horizontes contemporáneos

Material blanco, de Claire Denis, Francia-Camerún, 2009

106’ / +13

Cortometraje: José Maza, el viajero del cielo (13’), de Patricio Guzmán, Chile, 2010

Aquella niña de Chocolate (ópera prima de Denis), hija de un gobernador colonial, en aquella África de ensueño, ha crecido; ahora dirige una plantación de café en un país en guerra. Aquel mayordomo negro, amigo y protector, tironeado por su pertenencia de origen y sus deberes cotidianos, también ha crecido; ahora es el líder simbólico de una revuelta en un país en guerra. Un designio. Y un legado colonial. La ceguera de Marie no es precisamente la de una Francia que se retira porque ya no hay –nunca hubo– nada que hacer en esa tierra arrasada, ni la de André, que parece ser el único en avizorar un final anticipado, ni la de Manuel, que se suma a los rebeldes hastiado de su condición de hijo (blanco), ni la de Pierre, que ha dejado de ser un intruso para convertirse en un testigo: es la porfía de Denis por no abandonar un continente del que aún tiene cosas que mostrar, por no dejar esos cuerpos –todos los cuerpos de su cine– anclados en un pasado que nunca parece serlo, por seguir armando el puzzle asimétrico, agónico y antitético que sobrevuela un orden relacional metropolitano, un caos devastador poblacional. Esto es lo que hay en esa estremecedora panorámica de la finca humeante custodiada por soldados mientras dentro se asfixian los restos (civiles) del otrora imperio colonial; en esos planos cerrados de un ejército de jóvenes y niños desandando la selva, matando indiscriminadamente, asesinados silenciosamente; en los rostros y posturas desafiantes de hombres y mujeres atrapados en un conflicto no tanto ajeno como irresoluble, escapando en bicicletas y en motos, muriendo impiadosamente; en ese cuerpo tatuado, blanco, intocado, torturado por los arbustos, vejado por los “otros”, vencido por sí mismo; en el tránsito arrollador de Huppert, por quien pasa no sólo todo el film sino toda la historia (la de Denis, la de Francia, la del África). Pero Material blanco culmina con el plano fijo de un joven “rebelde”, casi un adolescente, que entre sorprendido y asustado mira a su alrededor como no creyendo ser el único que se ha salvado del feroz exterminio de sus compañeros; sale del cuadro y la cámara congela, por unos instantes, ese paisaje inconfundible de una tierra revisitada que, hoy más que nunca, parece no pertenecerle a nadie pero que, hoy como siempre, es un lugar de pertenencia. Tal vez continúe. (Fernando Pujato)

21.30hs: El ojo lúcido

Yatasto, de Hermes Paralluelo, Argentina, 2011*

95’ / +13

Cortometraje: María Teresa y la enana marrón (12’), de Patricio Guzmán, Francia, 2010 (Guzmán en foco)

*Los productores y el director de fotografía estarán presentes en la función

El plano inicial de Yatasto es la aparición de un mundo. La oscuridad prevalece por unos segundos hasta que paulatinamente el fuego que calienta el mate matutino va imponiéndose. Ricardito y sus compadres han madrugado. Empieza un día entre otros, y los protagonistas, más que ponerse los guardapolvos para ir a estudiar, vestirán sus buzos, alimentarán su caballo y se prepararán para una larga jornada de recolección. Desde el carro, los jinetes van en búsqueda de su alimento y manutención. Lo que es basura para algunos constituye mercancías para otros. Pero no todo es trabajo. Los desposeídos tienen descanso, juegan, sueñan. Yatasto revela la inaccesible experiencia de los pobres. Su retrato los dignifica, pero el film encuentra la distancia y la forma justas para evitar naturalizar la pobreza, que siempre debería ser considerada una anomalía. Así, el microcosmos develado es comprensible a través de un sistema de registro en el que la inmovilidad social de sus criaturas se percibe por un doble juego formal destinado a detectarla: un paradójico travelling fijo (la cámara fija sobre el carro) y una obstinación por planos medios, casi siempre fijos y en un enrarecido contrapicado. No se avanza, no hay horizontes. Es por eso que el supuesto viaje del pequeño protagonista, Ricardito, que dice al final del film haber ido a Santiago del Estero con su padre, resulta esencial. La movilidad, el turismo, el viaje iniciático es un privilegio de los otros, que viven en una economía específica. En ese sentido, el (no) viaje de Ricardito, incluso su ironía al decir que en donde estuvo ni siquiera tienen señal los celulares, es un cierre extraordinario, enigmático y mucho más que una ocurrencia de su protagonista. Es el negativo de nuestras vidas. (RK)

00.00hs: Horizontes contemporáneos

La vieja alegría, de Kelly Reichardt, EE. UU., 2006

76’ / +13

Esta delicada meditación sobre la amistad, el destino de los hijos de la generación Power Flower y la irreversibilidad del tiempo consiste en una especie de road movie naturalista que por momentos puede confundirse con una versión neohippie de Secreto en la montaña (o también, como irónicamente lo expresó el crítico Scott Foundas, con una especie de Entre copas en donde la granola va en reemplazo del vino). Como sea, se trata del reencuentro de dos amigos (uno casado y aparentemente feliz, el otro soltero y psíquicamente desequilibrado) y del viaje que emprenden por los bosques de Oregon. La sensibilidad de Reichardt se expresa en la puesta en escena: los sonidos de la naturaleza y los planos abiertos se van imponiendo sobre el universo cerrado de sus personajes. Los últimos 20 minutos funcionan como una relajación integral tanto para los dos amigos como para quienes son testigos de este ejercicio afectivo por el que dos almas alguna vez cercanas van reconstituyendo aquello que las unía. Pocas películas indagan sobre la amistad de los hombres y entre hombres. La vieja alegría no solamente deja constancia acerca de un tipo de vínculo masculino desmarcado de la seducción y de la represión sexual, sino que en su tono intimista asoma y se percibe el ruido de la Historia y las decepciones de pretéritos proyectos utópicos diluidos en un sospechoso bienestar del mero presente. Los últimos minutos del film condesan el desamparo de una generación. Son planos tan tristes como necesarios. (RK)

Miércoles 18

16.00hs: Mi primera película

Palmas, de Artour Aristakisian, Rusia, 1994

140’ / +13

Cortometraje: El principio (9’), de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1967

Hace unas décadas criticar y estar en contra del sistema era parte de cualquier discurso inconformista. La desaparición de esta sospecha y actitud indica un cambio de coordenadas ideológicas, acaso porque el sistema ha incorporado como suya, incluso, la indignación ante él. Hay algo extraordinario en la ópera prima de Aristakisian: la crítica al sistema se apoya en la dignidad de la desposesión radical y la concomitante honestidad de sus protagonistas. No se trata aquí de “salvar” a los pobres, ni hablar en su nombre mientras se apela a la retórica de los derechos humanos. Palmas llega tarde al mundo que filma: los restos, los escombros, el chiquero, el excedente es un dato, que no se justifica pero jamás se niega cómo el sistema lo produce. Un diálogo omnipresente entre el hijo del director, que todavía no nació y cuya madre no es su mujer, intenta explicar el mundo que le espera. Nacer es un inconveniente y, de no poder evitarse, el sistema está allí para garantizar electricidad y teología, escuela y dogma, bienes y creencias. Un heterodoxo misticismo anárquico merodea el soliloquio omnipresente durante casi todo el film, dividido en dos partes de 10 capítulos; ya en el prefacio, que remite a la tradición vanguardista del cine soviético, Palmas alude a la primera persecución contra los cristianos, a cargo de Nerón. El fugitivo del sistema se anuncia allí y continúa en 1990, en Chisinau, Moldavia. Los fugitivos de hoy son un joven ciego, que cree que el mundo está habitado sólo por ciegos, un hombre que vive entre palomas, una mujer que permanece acostada mientras espera la Segunda Venida de Cristo, una pareja que construye las paredes de su casa con ropa que obtienen de los entierros, un lisiado que va de un lado al otro en una especie de carro con ruedas. Como sucede con muchas películas hermanas de Palmas, como Tierra sin pan, Freaks, En el cuarto de Vanda y La casa está oscura, lo siniestro, aquello que el orden simbólico no puede conquistar, se pone en evidencia, pero lo extraño es que mirar directamente a la cara de esa experiencia desprovista de compasión implica una dislocación inevitable de nuestro punto de vista. Resulta abismal, pero, por alguna razón que me excede, pasar y atravesar Palmas renueva la fe en el cine y el deseo de indagar sobre el mundo y nuestro lugar en él, aun cuando las pocas certezas que tenemos se destituyan frente al poder de las imágenes de Aristakisian. (RK)

19.00hs: Planos y pentagramas

Chico & Rita, de Fernando Trueba, España-Reino Unido, 2010

94’ / +13

Cortometraje: Cromofobia (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 1966 (Servais en foco)

Este homenaje animado al jazz, la música cubana y el cine clásico de Hollywood de las décadas del ’40 y ’50 gira en torno a una historia de amor interrumpida y heteróclita entre Chico, “el mejor pianista” de Cuba a mediados del siglo pasado, y Rita, una cantante excepcional y bella. Antes de la revolución y de la abolición de esa “música imperialista”, Rita y Chico se conocen y se enamoran, aunque el porvenir no estará del todo a su favor: ella se convertirá en una estrella latina en Nueva York, y aunque Chico consiga viajar a esa ciudad, e incluso tocar con Dizzy Gillespie, pasarán décadas hasta que la pareja pueda volver a creer en el amor y actualizarlo. Está claro que Trueba no es un fan de la revolución cubana (unos raperos se quejan en la calles de La Habana, la voz de Fidel en la radio resulta un estorbo y la mítica ciudad se cae a pedazos), pero eso no le impide criticar el racismo anglosajón y un estilo de vida enraizado solamente en el dinero y el espectáculo. La sensualidad de los personajes, la recreación visual de Nueva York y La Habana y la música del genial Bebo Valdés son algunas de las virtudes de este film menor, siempre placentero y no exento de pasajes secretamente emocionantes. (RK)

21.10hs: Joris Ivens en foco

La historia del viento, de Joris Ivens, Holanda-Francia-Reino Unido-Alemania, 1988

80’ / ATP

Cortometraje: Soliloquio (La morte rouge) (32’), de Víctor Erice, España, 2006

Esta obra maestra de carácter poético es la obra consagratoria de Joris Ivens, el gran documentalista holandés de izquierda, realizada junto con su compañera, Marceline Loridan, poco antes de la muerte de Ivens a los noventa años. (De hecho, hay razones para creer que fue escrita principalmente por Loridan, aunque no deja por esto de ser parte del legado de Ivens). Ni un documental ni una fantasía, sino una sublime fusión de las dos cosas, trata de múltiples maneras sobre el viento, el asma de Ivens, China, el siglo XX (y, más implícitamente, el siglo XIX y el siglo XXI), la magia y el cine. Ivens nació sólo dos años después de que Georges Méliès exhibió su primer trabajo, y esta película imaginativa, espontánea y con frecuencia cómica refleja ese hecho y el casi siglo de historia cinematográfica, política y personal que fue la vida de Ivens. Por todas sus dimensiones cósmicas resulta divertida y alegre más que pretensiosa y densa, y hasta puede renovar nuestra fe en la vida en este planeta. (JR)

23.15: El ojo lúcido

Viajo porque preciso, vuelvo porque te amo, de Karim Ainouz y Marcelo Gomes, Brasil, 2009

75’ / +13

Cortometraje: Lluvia (12’), de Joris Ivens, Holanda, 1929

Dos directores, que han colaborado uno para el otro en sus respectivos films precedentes (Madame Satã, El cielo de Suely y Cine, aspirinas y urubúes), codirigen esta road movie melancólica y catártica en donde un geólogo llamado Renato, al que jamás vemos pero sí escuchamos, mientras viaja por el norte de Brasil en un periplo vinculado a su profesión se va despidiendo metafórica y literalmente de su mujer, que lo acaba de abandonar. No es la primera vez que Ainouz y Gomes filman esta región del noroeste de Brasil, un territorio del que Glauber Rocha supo extraer, a pesar de su sordidez y su pobreza ostensible, la riqueza simbólica de una nación; aquí, los directores literalmente proponen un viaje (formalmente) subjetivo sostenido en la mirada de su personaje central, y en esa perspectiva Gomes y Ainouz no sólo descubren la tierra rajada, procesiones religiosas, un misterioso monumento en el que se conmemora la llegada del siglo XX, y los múltiples rostros del pueblo brasileño, sino que además exponen discretamente algunos elementos de la masculinidad en torno a la fantasía y la vida afectiva del género, lo que incluye cierto machismo difuso que se puede constatar en la interacción terapéutica que los hombres experimentan con prostitutas. La belleza del título se corresponde con todo el metraje, y en algunos pasajes Gomes y Ainouz consiguen reinventar uno de los géneros más placenteros del cine donde se explicita una noción de cine según la cual viajar y filmar son dos acciones equivalentes. (RK)

Jueves 19

15.50hs: Clásicos para un canon

Diario de un cura rural, de Robert Bresson, Francia, 1951

112’ / ATP

Cortometraje: El puente (11’), de Joris Ivens, Holanda, 1928

No es necesario creer en una forma determinada de religión para comprender lo que refracta la pantalla en Diario de un cura rural, de Robert Bresson, o cómo en un época pasada –pero de la que aún quedan resabios– el cine hablaba del pueblo, nos lo mostraba. No por medio de una figura emblemática (un símbolo), o del enfrentamiento entre dos maneras de situarse religiosamente en el mundo (una parábola), sino a través de una paulatina toma de conciencia de que la realidad no es una idea, una emoción y, tal vez, ni siquiera los designios que se desprenden de éstas. La realidad es un rostro desnudo sufriendo por su fe. Y por un cuerpo estragado que ya no parece estar a la altura de lo que se le demanda, por esa misión sublime para el cura de Ambricourt, inútil o ineficaz para algunos de sus parroquianos, demasiado poco terrenal para su “maestro”, el cura de Torcy, por todo aquello que se desprende de esa voz en off relatando no todo lo que se ve en el film sino más bien señalando momentos, encuentros y decepciones, anticipando la escena, insertándose en ella, resignificándola. La puesta en escena de Bresson es más el plano de una palabra no discursiva y el rostro de una torturada vocación que el pasaje de un estado a otro, la controversia de una voluntad, o el horizonte de una redención. La gracia, la ascensión de uno mismo hacia cualquier lugar al que se desee arribar, se encuentra a disposición de todos por igual, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, condes y condesas, curas y obispos, hijas y amantes. Un diario íntimo, escrito en presente, sin nada para atrás ni para adelante, es la clausura de una vida hacia lo único que parecería importar: enfrentarse con lo que se cree, no desear lo que se enfrenta. El don podría sernos concedido, sólo hay que merecerse en él. (FP)

18. 15hs: Rivette X 2

No toques el hacha, de Jacques Rivette, Francia-Italia, 2007

137’ / +13

Cortometraje: Jean-Luc según Luc (8’), de Luc Moullet, Francia, 2006

A lo largo de su extensa carrera, Jacques Rivette trabajó principalmente tres modalidades: la perspectiva histórica del presente, el drama de época y la fantasía; sólo en Céline y Julie van en barco combinó los tres puntos de vista. Otros de sus grandes trabajos, El amor loco y las dos versiones de Out 1, pertenecen a la primera modalidad, aunque trabajan con referencias históricas (la Andrómaca de Racine y la Historia de los trece de Balzac). Por el contrario, sus películas de época tienden a evitar referencias contemporáneas. Así, la adaptación de época de la segunda de las tres novelas en Historia de los trece no tiene punto de comparación con Out 1 en términos de método y sustancia; los únicos aspectos en común son el trabajo con los actores y la puesta en escena. El flirteo entre una dama de la aristocracia (Jeanne Balibar) y un general (Guillaume Depardieu) durante la Restauración en París, inspirado en un romance frustrado de Balzac, ha sido magistralmente planeado y excepcionalmente interpretado, aunque en un tono bastante minimalista. (JR)

21.15hs: Película de clausura

De caravana, de Rosendo Ruiz, Argentina, 2010

96’ / +13

Cortometraje: Escuela (28’), de Ramiro Sonzini y Leo Naranjo, Argentina, 2010

Los directores Rosendo Ruiz y Leo Naranjo estarán presentes en la función

Pocas películas capturan la vida secreta de una ciudad, su sonido, su música, su lenguaje, su comicidad, además de los anhelos y las frustraciones que determinan la vida de sus criaturas. Su sociología intuitiva retrata con justeza un mundo reconocible; su filosofía amateur apuesta por la libertad de los hombres. Como todas las grandes películas, De caravana invita a conocer un mundo. La discusión inicial entre un hombre y una mujer, por mucho tiempo novios, y los planos generales y planos detalle en los que se ven todos los rituales para ingresar a un baile de la Mona Jiménez son señales precisas de que estamos ante una gran película. En menos de 5 minutos casi todos los personajes ya están presentes, y el eje central del relato toma cuerpo: Juan Cruz, un fotógrafo de clase media alta, mientras registra el baile para una producción gráfica del cantante, conoce a Sara. La historia de amor que surge de este encuentro no será sencilla. Más tarde se hablará de “civilizados” y “anormales”, pero lo que le preocupa a Ruiz no es tanto denotar las diferencias de clase como sugerir una zona de fascinación mutua. Ruiz transmite un amor parejo por todos sus personajes, pero el Laucha y Maxtor son los que sostienen simbólicamente la película. El monólogo del Laucha que termina con un primer plano de su rostro constituye la rabia del oprimido. El cuento de Maxtor sobre el circo de pulgas articula una utopía discreta más allá de la pertenencia de clase. (RK)

23. 45hs: Clásicos para un canon

La ópera de la pistola, de Seijun Suzuki, Japón, 2001

112’ / +13

El director japonés Seijun Suzuki se ha referido a esta película del 2001 como una secuela del ejercicio estilístico que había sido su film Marcado para matar (1967). Pero este último era un thriller de asesinos a sueldo en blanco y negro, mientras que La ópera de la pistola es una explosión sensual en color, una fantasía pop propia de un ballet, surrealista y delirante, que desafía casi todas las formas de descripción narrativa. Plano por plano, la considero una de las películas más bellas que he visto en años. Los personajes son cuatro o cinco generaciones de mujeres, la mayoría vestidas para matar; una de ellas es una asesina a sueldo llamada Stray Cat (Makiko Esumi) que trata de ascender del tercer al primer puesto dentro de una jerarquía de asesinos dirigidos por una “Agrupación” inescrutable e invisible. Las increíbles locaciones son zonas industriales, urbanas y rurales, escenarios teatrales diversos y estudios de filmación de otro mundo. Los diálogos, en japonés con subtítulos, cambian ocasionalmente al inglés (se incluyen recitados de Wordsworth y Humpty Dumpty), y el acompañamiento musical suena cada tanto como Miles Davis en una sala de audición. (JR)

 

ACTIVIDADES ESPECIALES

Miércoles 18 de enero, a las 11.30hs:

Debate: “Las funciones de la crítica cinematógrafica”. Participan: Alejandro Cozza (El Cinematógrafo TV) y Fernando Pujato (La noche del cazador). Modera: Roger Koza


8MCI LC: IMÁGENES DE LA SEGUNDA SEMANA

enero 16, 2012

Bach...

Hasta ahora la película más vista y también la más aplaudida.

La entrada del Berti y algunos espectadores

 No recuerdo si aquí salen de ver Ivens o entran por Portabella.

El querido pasillo del Berti

La felicidad proviene de la comedia sueca El sonido del ruido

El crítico de cine Ale Cozza y su polola

Cenando en uno de los tres puntos de encuentro cercanos al cine; aquí varios críticos cordobeses discuten sobre la película sueca. Entre los presentes estaban Cozza y Pujato (que está en fuera de campo), quienes serán los dos miembros destacados del panel sobre Las funciones de la crítica cinematográfica, actividad que tendrá lugar este miércoles 18 a las 11hs. en la sala Luis Berti.

Fotos: Jorge Ríos, fotógrafo oficial de la 8MCI LC 2012

8MCI LC: VIDEO MINUTO LEA NARANJO Y RAMIRO SONZINI

enero 9, 2012

8MCI LC: SEGUNDA SEMANA

enero 9, 2012

SEGUNDA SEMANA

SALA LUIS BERTI, BELGRANO 470, LA CUMBRE

MARTES 11

16.00hs: Clásicos para un canon

Yi yi, de Edward Yang, Taiwán-Japón, 2000

173’ / +13

La película más accesible de Edward Yang (2000) sigue el trayecto de tres generaciones de una familia de Taipei, desde una boda hasta un funeral, y aunque dura casi tres horas no hay un solo momento injustificado. A través del trabajo con actores no profesionales, Yang logra la actuación sobresaliente de Wu Nien-jen, como N. J., un hombre de mediana edad, socio de una compañía de computadoras venida a menos, que tiene la esperanza de trabajar con un diseñador de videojuegos japonés y sostiene un amorío secreto en Tokio con una chica que había abandonado treinta años antes. Entre los otros personajes principales se encuentran el hijo de N. J., de ocho años, una hija adolescente, una esposa espiritualmente traumatizada, una suegra agonizante, y un cuñado agobiado por las deudas. El hijo, que está obsesionado con fotografiar lo que la gente no puede ver, es probablemente el portavoz de Yang, quien parece no perderse ningún detalle al entretejer los distintos puntos de vista y las dolorosas notas emocionales, creando así una de las familias más significativas del cine contemporáneo. (Jonathan Rosenbaum)

19.15hs: Mi primera película

Noche sin fortuna, de Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes, Argentina-Colombia, 2011

86’ / +18

Cortometraje: Agarrando pueblo (Los vampiros de la miseria) (29’), de Luis Ospina y Carlos Mayolo, Colombia, 1978

En los primeros minutos una voz en off dice: “¿Cómo diablos puede convertirse un tipo de 25 años en un autor inabarcable?”. El tipo en cuestión es Andrés Caicedo, el enigmático escritor (y crítico de cine) colombiano, miembro del grupo de Cali, fundador de la revista de cine Ojo al cine, cineclubista, ícono indiscutible de una generación inconformista, que se suicidó el 4 de marzo de 1977. Este sólido y amoroso trabajo sobre la figura de Caicedo y su generación transmite el exceso vitalista y la auténtica transgresión de su personaje a través de testimonios de sus amigos y amores (entre ellos el cineasta Luis Ospina, Eduardo Carvajal, Carlos Mayolo, Miguel González, los hermanos Lemos), material de archivo, fragmentos de películas de ese tiempo, citas cinéfilas, una excelente animación basada en un guión escrito por Caicedo, Los amantes de Suzie Bloom, un western con el que Caicedo intentó ingresar a Hollywood y conocer eventualmente a Roger Corman. La autenticidad y complejidad de ese autor inabarcable, venerado por Forbes y Cifuentes, resulta comprensible y asible por la inteligente puesta en escena y eficacia narrativa del film, cuya sociología precisa e investigación rigurosa permiten asociar el viaje libertario de Caicedo y sus amigos con un tiempo histórico específico. Una película irreverente, más allá del bien y del mal, que ilumina la vida de un artista poco conocido mimetizándose con su objeto excluyente hasta el punto de ser una pieza cinematográfica creativa e iconoclasta, como si el propio fantasma de Caicedo estuviera ligando los planos que lo representan. (Roger Koza)

21.30hs: Rivette X 2

El último verano, de Jacques Rivette, Francia, 2009

84’ / ATP

Cortometraje: Estudios de los movimientos en París (4’), de Joris Ivens, Holanda, 1927 (Ivens en foco)

En una escena clave del último film del gran Jacques Rivette, pasaje resuelto en dos planos, uno introductorio y el otro un plano secuencia muy placentero, Vittorio (el personaje que interpreta el genial Sergio Castellitto), un viajero acomodado, le dice a Kate (la no menos genial Jane Birkin) que a él no le interesa la vocación sino el azar, y que prefiere buscar, aunque no sabe muy bien qué es lo que busca. Los circos nómades probablemente constituyen una intersección entre azar y vocación: viajan de un pueblo a otro, pero sus miembros repiten pruebas y sketchs. Es por azar que Vittorio encuentra a Kate, tras no parar primero con su auto lujoso y volver luego al pedido de auxilio mecánico en un paraje hermoso de Las Cevenas, zona montañosa del centro y sur de Francia, lo que precipitará una invitación al circo al que ella acaba de volver tras 15 años de ausencia. El glamour de la pareja es indudable, pero el romance quedará en fuera de campo, pues lo que importa aquí es salvar a Kate. ¿De qué? De un trauma que la alejó del circo fundado por su padre y que está relacionado con la muerte de su marido. Así descripto, El último verano puede parecer un drama con giros existenciales, pero se trata de un film ligero y libre en el que Rivette propone una meditación lúdica sobre la representación (teatral) y su relación con el espacio viviente no circunscripto al teatro. “La película establece una gran relación con la naturaleza, como si lo equivalente a la espontaneidad de una montaña o de un bosque fuera la actuación y no el naturalismo”: tal vez esta intuición sensible de Quintín sea una vía de acceso a este film amoroso, probablemente el último de Rivette. (RK)

23.15hs: Horizontes contemporáneos

El cazador, de Rafi Pitts, Irán-Alemania, 2010

90’ / +13

Cortometraje: Los habitantes (10’), de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1970 (Peleshyan en foco)

Escrita, dirigida y protagonizada por Pitts, la película es un inteligente caso de cine político que no se protege de la censura y la hermenéutica policial del régimen a través de un relato sobre niños en donde la crítica política es oblicua. El relato es económico: el personaje que interpreta Pitts estuvo en la cárcel y ahora trabaja como guardia de una compañía muy grande. Le toca el turno noche, lo que tiene consecuencias en su vida familiar. En una manifestación habrá un accidente fatal, y Pitts se limitará a dar indicios para que el espectador reconstruya lo sucedido. Tras insistir en la policía, el personaje central habrá de perder la paciencia y tomará decisiones radicales. Pitts filma Teherán de un modo novedoso. Es un retrato secular y deliberadamente arquitectónico. Ciertas panorámicas reflejan una modernidad edilicia que se contrapone a los característicos planos cerrados de las calles angostas de la ciudad, una representación dominante del espacio urbano en el cine iraní, aunque no se trata solamente de elegancia sino de una estrategia formal por la que se evidencia una paradoja: una ciudad moderna administrada políticamente por una banda medieval. Los constantes comunicados radiales establecen una política de estado y en la banda de sonido suenan las voces de la resistencia. Éste es el primer film en la historia del cine iraní en el que se asesina a un policía. El lugar elegido simboliza un hito de la revolución islámica del ’70, también aludida por la enigmática foto inicial que acompaña los créditos. Un policial soberbio, un director valiente. (RK)

Miércoles 11

15.30hs: Clásicos para un canon

Hielo, de Robert Kramer, EE.UU., 1969

130’ / ATP

Cortometraje: Atraksion (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 2001 (Servais en foco)

Una de las películas “underground” (1969) más radicales del director independiente Robert Kramer (EE.UU.), posiblemente la mejor, fue realizada dentro y en las afueras de Nueva York antes de que él se reestablezca en París. Este potente y crudo thriller de ciencia ficción sobre las guerrillas de ultra izquierda, filmado a la manera de un áspero documental en blanco y negro, tiene un trasfondo épico. (Como tantas películas de arte de la época, políticamente informadas, comenzando por Alphaville e incluso THX 1138, está ubicada en el futuro como una artimaña para criticar el presente). Ahora como entonces, el poder de esta película espeluznante reside en la crítica directa de la paranoia y las luchas internas que caracterizaron las políticas revolucionarias durante la década del ’60. La atmósfera es atemorizante y con frecuencia brutal, sin embargo encontramos observaciones sobre la conducta y algunos momentos de ternura que remiten a las primeras películas de Cassavetes. Una lección de historia mordaz y desconcertante, la contraparte estadounidense de algunas películas conspiratorias de Rivette, un mensaje desesperado encontrado en una botella. (JR)

18.15hs: Planos y pentagramas

El silencio antes de Bach, de Pere Portabella, España, 2007

102’ / ATP

Cortometraje: Ofrenda (5’), de Claudio Caldini, Argentina, 1978

La última película de Pere Portabella, figura enigmática del cine español y emblema de la lucha contra el franquismo, es una meditación sobre la música en general (Bach en particular) y sobre cómo, a través del tiempo, los vínculos con el arte musical van cambiando. Portabella elige una narración cubista en la que se pueden ver fragmentos de la vida de Bach en pleno siglo XVIII (componiendo, aconsejando a uno de sus hijos en materia de interpretación), para saltar, como si existiera una secreta continuidad, a nuestro tiempo, en donde se pueden ver algunos momentos de la vida de un camionero alemán que en sus tiempos libres interpreta Bach en fagot, y así, sin aviso, volver al siglo XIX para ser testigos de la anécdota mítica según la cual el carnicero de Mendelssohn le envolvía la carne en las partituras de “El Evangelio de San Mateo”. La noción de continuidad a veces se acentúa a través de ciertos raccords (una puerta se cierra en un siglo y al abrirse ya estamos en otro), o, directamente, el espectador participa de un paseo turístico por el río Elba o por la tumba de Bach en la iglesia Santo Tomás de Leipzig. Toda la música que se escucha en la película está interpretada en tiempo real, por músicos o por procedimientos mecánicos, excepto el último plano del film, un travelling sobre las partituras del “Magnificat”. ¿Es una protesta contra la reproducción técnica del arte? Portabella ofrece también una lectura política de la música: después de Auschwitz, el arte ya no tiene sentido, es casi indecente. “La música daña”, dice un personaje, después de que un vendedor de pianos visita una librería en donde se ilustra el rol perverso de la música en los campos de concentración. Dialécticamente, la música también salva o, al menos, justifica la existencia del mundo. “Sin Bach, la teología carecería de objeto”, dice Cioran, citado en un fragmento clave a través de un aforismo similar. La película es formalmente magistral; algunos planos secuencia son formidables, como el de los estudiantes tocando chelo en el subte. Quizás la mayor provocación del film consista en señalar el carácter popular de la música de Bach, lo que indirectamente sugiere la pauperización del vocablo ‘popular’ en el siglo XXI. (RK)

20.30hs: Planos y pentagramas

El sonido del ruido, de Ola Simonsson y Johannes Stjärne Nilsson, Suecia, 2010

98’ / ATP

Cortometraje: Pegaso (9’), de Raoul Servais, Bélgica, 1973 (Servais en foco)

Una comedia simpática e ingeniosa cuyo espíritu anarquista quizás resulte políticamente inofensivo, pero no deja de ser una fantasía atractiva y eventualmente reparadora. Este film sueco no tiene nada que ver con la herencia de Bergman y el existencialismo crepuscular de sus películas, aunque la ópera prima de Ola Simonsson y Johannes Stjärne Nilsson no renuncia a la filosofía, al menos propone pensar acerca de la relación de los ruidos, la música y el silencio en las metrópolis, pero en clave de musical y con un evidente espíritu pop, aunque los números musicales, si se trata de precisión, remiten más a una banda de música industrial como Einstürzende Neubauten. Seis músicos, que sin enfatizarlo tienen una noción de la ciudad como un sistema de ruidos y sonidos, se proponen hacer una obra musical en cuatro lugares específicos. La tarea consiste en intervenir en espacios públicos inesperados e interpretar los temas de sus obras musicales: las dos primeras, en un hospital y en un banco, son literalmente increíbles y musicalmente formidables. El nudo narrativo es que un policía se obsesiona con atraparlos, aunque indirectamente eso significará la superación de un viejo trauma que involucra a su hermano mayor, una suerte de genio musical. Es un film menor, pero feliz, y un film imperdible para quien le guste la música. (RK)

23.00hs: Clásicos para un canon

La actriz, de Stanley Kwan, Hong Kong, 1991

126’ / +13

Cortometraje: Vida (7’), de Artavazd Peleshyan, Armenia, 1993 (Peleshyan en foco)

La obra maestra (1991) de Stanley Kwan es aún hoy la película más sobresaliente de Hong Kong que he visto, aunque el recorte de media hora que se le hizo al original de 146 minutos ha resultado desfavorable. (Lo que es peor, los productores de Hong Kong destruyeron el negativo original; aparentemente, la única versión original sin cortes sobrevive en la televisión australiana.) La historia de la actriz de cine mudo Ruan Ling-yu (1910-1935), conocida como la Garbo del cine chino, combina material documental y reconstrucción de época, el glamour de un biopic y una profunda curiosidad, clips históricos deslumbrantes y simulaciones en color de las mismas secuencias durante su filmación: todo esto con el objeto de explorar el pasado, en apariencia más complejo, sensual y misterioso que el presente. Maggie Cheung ganó merecidamente el premio a la mejor actriz en Berlín por su refinada interpretación en el papel de Ling-yu, y gran parte del trabajo del director consistió en recrear una suerte de nimbo alrededor de su elegancia y gracia (George Cukor me viene a la mente como el equivalente hollywoodense). Kwan crea además un laberinto de preguntas con respecto a quién era Ruan realmente y por qué se suicidó –un laberinto físico (a través del uso bellamente ambiguo de los sets cinematográficos en blanco y negro) y metafísico–. Se destacan la sofisticada belleza de un universo cinematográfico imaginado en Shangai en los años ’30 y la conversación de tono distante que Kwan sostiene con Cheung sobre el significado de todo esto y la casi ausencia de respuestas por parte de ella. Cualquier película histórica que valga la pena historiza el presente junto con el pasado, y esta película trata, en parte e implícitamente, sobre la inadecuación que sentimos ante los poderosos clips de Ling-yu. (JR)

Jueves 12

15.00hs: Ivens en foco

Komsomol, de Joris Ivens, Rusia, 1932

50’ / ATP

Cortometraje: Philips-Radio (36’), de Joris Ivens, Holanda, 1931 (Ivens en foco)

Tras presentar un diagnóstico (global), la crisis europea del capitalismo a principios de la década del ’30 del siglo pasado, que Ivens enfatiza a través de un montaje cruzado dramático y preciso, la revuelta obrera y la represión policial, el director holandés contrapone ese estadio de la lucha de clases con un retrato utópico y desde la vanguardia de esa lucha: el quehacer mancomunado de la juventud socialista en la Unión Soviética en el resplandor posrevolucionario. La construcción de unos hornos para obtener acero y acelerar la producción de tractores y automóviles, una respuesta directa y práctica a un pedido de Stalin, en Magnitogorsk, en los Urales, constituye una oportunidad extraordinaria para filmar el trabajo humano y su relación con los elementos telúricos desde un punto de vista materialista. Ivens muestra la labor como un proceso solidario, y muestra también una modalidad de subjetividad en donde el individuo es simplemente un eslabón de una identidad colectiva. La musicalización de Hanns Eisler es formidable, aunque la canción que cierra la película sintetiza perfectamente el espíritu y la credulidad de la época. (RK)

17.00hs: Clásicos para un canon

Una vida humilde, de Alexander Sokurov, Rusia-Japón, 1999

75’ / +13

Cortometraje: Screen Play (11’), de Barry Purves, Reino Unido, 1993 (Purves en foco)

Se podría escribir un tratado, o un análisis serio, acerca del trabajo con el sonido y la luz en relación con los espacios de la casa en el film de Sokurov, de cómo en un principio transitamos por un lugar que parece vacío escuchando las pisadas –¿del que filma?–, los ruidos que vienen del exterior y que susurran en los pasillos, en el piso, que mueven las llamas del bracero. También se podría escribir acerca de cómo esa casa adquiere una dimensión humana, poco a poco, como pidiendo permiso para filmar una presencia, “la” presencia de esa casa, tan ajena a Sokurov como a nosotros, y de cómo una profunda sensibilidad (rusa) tiene que habérselas con silencios y confección de kimonos, rezos contemplativos y cotidianidad resolutiva. Y entonces llega un momento en que todo parece poblarse, todo eso está vivo, respira, y los peregrinos-monjes que esperan en la puerta una (humilde) ofrenda de lo que sea invaden el espacio en un plano que parece “momificado”, una pintura, un exquisito dibujo, pero que se mueve, el cine esta allí. Y está también en la lectura de las poesías, tristes pero no nostálgicas, que la anciana lee para Sokurov, para nosotros, para mostrarnos, una vez más, que no se trata de penetrar los recónditos designios de una (otra) humanidad, develar algo así como la psicología de un pueblo a través de una figura que, casi, existe sólo para Sokurov y para nosotros. Se trata del tiempo, el de la casa y el del trabajo, el de la anciana y el de aquellos que ya no están, el de la soledad. Se trata de detenerse filmando, de ver esa danza, todo se mueve aunque necesitemos tiempo –el del film, el del cine– para movernos junto a otras maneras de frecuentar por él. En Elegía oriental los fantasmas presiden, se conversa con ellos, se aprende de ellos; acá se platica con la porfiada existencia de un estar en este mundo. El cine se trata de esta conversación. (Fernando Pujato)

19.00hs: Peleshyan en foco

Nosotros, de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1969; seguido por Las estaciones, de A. Peleshyan, Rusia, 1975; seguido por Nuestro siglo, de A. Peleshyan, Rusia, 1983

103’ / ATP

Si uno se enfrenta con Nosotros, Las estaciones y Nuestro siglo podrá constatar que sus planos cinematográficos son un viaje perceptivo al corazón de un pueblo armenio y sus formas de vida y creencias, aunque no se trata de una aproximación patriótica, pues la genialidad de Peleshyan consiste en destilar en su pueblo los rasgos de la humanidad. Es que la obra de Peleshyan en su conjunto no es otra cosa que una única gran película que, según él, podría llamarse Homo sapiens. El cine de Peleshyan parte de un supuesto esencial: la percepción cinematográfica del mundo. El montaje es precisamente la organización visible del mundo. En Las estaciones Peleshyan se dedica a mostrar la vida de un pueblo de pastores y agricultores armenios. En los planos iniciales, los hombres caen por los rápidos de un río abrazándose a las ovejas que cuidan. A medida que avanza el metraje, esas imágenes se irán yuxtaponiendo con otras: se verán nubes, un pueblo montañés, casamientos, entierros, planos generales de hombres y animales, hombres que juegan con sus pilas de heno a deslizarse por la montaña, y más campesinos abrazándose a sus ovejas mientras caen en la nieve y las montañas. Así descripto, parece un conjunto de imágenes simpáticas y etnográficas, pero en conjunto Las estaciones adquiere el carácter de un organismo audiovisual viviente en el que se condensan la materia y la memoria de un pueblo. De los efectos del montaje a distancia se predica la anulación del relato (lineal y circular), y así los planos que podrían tener en su continuidad cierto orden narrativo se dispersan, de tal modo que vibran entre sí a la distancia produciendo y sintetizando una experiencia que se ve y se escucha. Si en el cine Bresson alcanzó a transmitir la experiencia táctil del mundo, Peleshyan ha inventado un cine cosmológico y geológico, profundamente materialista aunque no desprovisto de estertores casi místicos que se sienten en el cuerpo mientras se miran sus películas. La tierra, el espacio, los animales, los hombres (trabajadores y creadores) se conjugan en una única imagen total de la vida en un tiempo específico. En sus películas están los pastores y los astronautas y cosmonautas: tanto quien trabaja la tierra y vive de ella como aquellos que se fugan verticalmente hacia las estrellas. Una geología de la imagen, y también una cosmología. Vitalismo poético inolvidable, pero también memoria material del mundo, un film de 29 minutos como Las estaciones o de 47 minutos como Nuestro siglo (acerca de la aventura espacial estadounidense y soviética) podrían alcanzar, si fueran la única evidencia de nuestra existencia, para brindarle a un imaginario alienígena una fiel imagen de nuestra especie y las especies sobre la Tierra durante el siglo XX. (RK)

21.00hs: Horizontes contemporáneos

Muñeca de aire, de Hirokazu Koreeda, Japón, 2009

126’ / +13

Cortometraje: Sirena (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 1968 (Servais en foco)

Un hombre de unos 40 años vive una soledad extrema y convive con su mujer Nozomi, una muñeca inflable. Una gota de agua la transfigurará secretamente en humana, aunque más bien parecerá un ángel sensual que observa la alienación de la sociedad japonesa en todos sus órdenes. Un testigo inocente nos mira, y en esa mirada Koreeda intentará realizar una crítica sensible y honesta del materialismo rampante que gobierna la vida moderna japonesa, aunque no siempre consigue siquiera comprender las coordenadas políticas y económicas de por qué el aislamiento y el consumo definen ese estilo de vida. Más existencialista que política, Muñeca de aire pone atención en una conducta precisa que define bien la relación con los objetos materiales pero que aquí se aplica a la relación que se establece con todo tipo de sujeto: la sustitución, de tal modo que el film sugiere cómo en la economía afectiva contemporánea todo sujeto es pasible de ser reemplazado, como sucede cuando una vajilla se rompe o incluso cuando un perro muere. Aquí, los otros son mercancías de consumo, y la cámara de Koreeda no hace otra cosa que intentar conjurar ese devenir indeseable. (RK)

23.30hs: Horizontes contemporáneos

El estudiante, de Santiago Mitre, Argentina, 2011

126’ / +13

Después de un gran comienzo en el BAFICI, un premio destacado en Locarno y en Valdivia, y su consagración en Gijón, este film de Santiago Mitre, que fue parte de la selección oficial del festival de Nueva York, constituye un posible punto de inflexión en el llamado Nuevo Cine Argentino. En primer lugar, es un relato maximalista y fluido: su voluntad de narrar y encontrar un modelo para hacerlo es ostensible. Un joven, que llega del interior, empieza a estudiar (tal vez Ciencias Políticas en la UBA), aunque con el transcurso del tiempo más que estudiar hará directamente política (universitaria), sobre todo cuando se transforme en la mano derecha de un profesor con aspiraciones a llegar a la dirección del rectorado (y en el posible novio de una de sus profesoras). Mitre registra el aprendizaje, los efectos sobre la conducta del personaje, lo que incluye su vestimenta y su lenguaje corporal. En segundo lugar, El estudiante elige el camino menos transitado por una generación de cineastas jóvenes: la política. En ese sentido, el film es político no por su discurso directo: que se hable de Marx y Rousseau, del socialismo y la revolución, o que se cite una traición pretérita en el seno de la UCR de fines del siglo XIX y se discuta el capitalismo como un sistema responsable de los males del mundo, no es estrictamente su discurso político. El gran acierto de Mitre es filmar el poder no como sustancia sino como un sistema de relaciones que constituye todos los órdenes de intercambio en una institución de conocimiento. (RK)

8MCI LC: IMÁGENES DE LA PRIMERA SEMANA

enero 7, 2012

Giorgelli (izq) y Luque (centro)

Ante más de 100 personas arrancó la 8MCI LC. Las dos películas elegidas para la noche inaugural tienen semejanzas y diferencias: ambos directores estuvieron en el último festival de Cannes; ambas películas no poseen música extradiegética. La gran diferencia es formal: obligado por la locación (un camión), Giorgelli elige el plano y contraplano para seguir la interacción verbal y no verbal de sus personajes, mientras que Luque prioriza el plano secuencia, la nuca de su personaje principal y el desenfoque, a veces sosteniéndolo por varios segundos, para demarcar el ida y vuelta de un diálogo y el peso semántico de sus escenas.

Secundario: Luque vuelve al tema que parece obsesionarle, la violencia familiar, y en menos de 11 minutos  queda claro que Luque, a pesar de su juventud, tiene ideas tajantes y claras sobre el cine y sus formas.

Giorgelli conversó durante la mañana del miércoles 4 con algunos espectadores de la noche anterior. Fue una charla amena e interesante. Un médico descubrió que la cicatriz que tiene Rubén / Germán da Silva, el camionero de Las acacias, es de una posible operación de pulmón y él lo relacionó con la actitud del personaje de Rubén que no deja de fumar. La cicatriz fue un descubrimiento del rodaje y el director le pidió si no le molestaba hacer un plano en donde se viera. Mucho después un espectador resignifica un elemento azaroso.

El Berti es una sala muy antigua. Su proyector de 35mm tiene no menos de 60 años. Las sillas, incomodas si se las compara con las salas de hoy, dejan aún apreciar el suelo de baldosas del cine, las que resultan muy placenteras de ver y tocar con los pies descalzos. La sala pertenece a la municipalidad, y es aquí en donde proyectamos todos los miércoles del año. El cineclub Con los ojos abiertos funciona aquí desde 2003. En La Cumbre viven entre 7000 a 9000 personas, y un film de los Straub o una película de Kiarostami puede alcanzar a unos 70 espectadores (también hay días difíciles).

El crítico de cine cordobés Fernando Pujato lleva su nuevo libro de Tag Gallagher sobre John Ford. Lamentablemente, Pujato, quien luce mucho más discreto que Gallagher (quien escribe como un académico pero que bien podría tocar en ZZ Top), sólo publica en el blog La noche del cazador. Una pluma como la de él le vendría muy bien a La voz del interior o a La mañana de Córdoba, los matutinos cordobeses.

A quienes estén en La Cumbre: nos vemos la semana que viene.

Roger Koza

* Todas las fotos pertenecen a Jorge Ríos, excepto el fotograma de Secundario.

8MCI LC: PRIMERA SEMANA

enero 2, 2012

Joris Ivens

BELGRANO 470, SALA LUIS BERTI, LA CUMBRE

MARTES 3

21.15hs: Ceremonia de apertura

Las acacias, de Pablo Giorgelli, Argentina-España, 2011

85’ / ATP

Cortometraje: Secundario (11’), de Mariano Luque, Argentina, 2010

Ambos directores estarán presentes en la función

El plano inicial es imponente. En un contrapicado virtuoso se ve un bosque majestuoso. De allí sale la madera que el protagonista, Rubén, un camionero que recorre el país, tendrá que llevar desde Paraguay hasta Buenos Aires. Por pedido de un amigo, en este viaje, a contramano de sus costumbres, llevará a una mujer llamada Jacinta y a su hija de ocho meses, Anahí. En un principio será una travesía silenciosa, pues la soledad y la parquedad constituyen el carácter de Rubén, que tiene un hijo mayor en Mendoza al que no ve y una hermana a la que le dejará un regalo en una de las paradas de su itinerario, pero ante la pregunta de si tiene familia responde que no. Lo que en un principio parece una road-movie de Lisandro Alonso matizada por un humanismo cándido que remite al cine de Sorín termina siendo una película amable y cuidadosa sobre un posible romance entre un hombre adulto y una madre soltera oriunda de Paraguay. Giorgelli debe haber trabajado mucho en el registro y en los tiempos del montaje. Se trata de un film de gestos mínimos en donde una bebé de meses, a través de sus expresiones y berrinches, va conquistando a un hombre curtido y cansado. Formalmente impecable, Giorgelli, con planos fijos desprovistos de música y piruetas estéticas, cimienta en su austeridad y precisión narrativa una mutación sentimental discreta pero extraordinaria de sus personajes: un hombre, una mujer y una criatura bastan para hacer una gran película. En este sentido, fue lógico que se llevara la Cámara de Oro en Cannes y los premios que vinieron después. (Roger Koza)

23.45hs: Planos y pentagramas

Los hombres que gritan, de Mika Ronkainen, Finlandia-Dinamarca, 2003

76’ / ATP

Cortometraje: La nota desafinada (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 1963 (Servais en foco)

Los planos generalísimos que abren la película de Ronkainen sobre el famoso grupo musical “Screaming Men”, coro de hombres vestidos de traje negro al mejor estilo Armani que sin esa vestimenta bien podrían ser identificados como vikingos, punks y motoqueros, anuncian una aproximación hiperbólica a un fenómeno cultural menor pero sorprendente, en un retrato ligeramente sociológico (véanse los inserts de otros films como breves apuntes históricos y sociales destinados a contextualizar la agenda secreta de esta empresa). Un barco rompehielos atraviesa la blancura acuática congelada en algún lugar perdido del Polo Norte y unos hombres caminan en fila como pingüinos con el propósito de cantar. Más que cantar gritan, pero un sentido musical inteligente ordena los aullidos, rugidos y bramidos de los intérpretes. A veces gritan cuentos infantiles, en ocasiones textos jurídicos o mitos, aunque la predilección pasa por varios himnos nacionales, excepto el de Islandia: en ciertas culturas, con la patria no se jode. El discreto sentido provocador de la agrupación que dirige Petri Sirviö, en algún sentido el protagonista excluyente, que compone y arregla este heterodoxo género musical, tan posmoderno como tribal, se adivina cada tanto, pero para estos cantantes “primitivos” gritar no sólo es un pasatiempo lúdico sino una terapia elemental; el film sugiere un cierto hastío generacional y nacional, que la propuesta consigue conjurar sin precipitar una conciencia de esto. Ronkainen sigue al grupo durante una gira mundial que incluye una escala en Japón, uno de los pasajes más cómicos de la película, aunque ver las reacciones de algunos franceses ante la versión de la “Marsellesa” de Sirviö y los suyos resulta cómicamente insuperable. (RK)

MIÉRCOLES 4

15.00hs: Planos y pentagramas

De la noche a la mañana, de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, Francia-Alemania, 1997

59’ / ATP

Cortometraje: Valparaíso (27’), de Joris Ivens, Chile-Francia, 1965 (Ivens en foco)

El inicio del film de los Staub es inequívoco: un travelling que va desde una orquesta afinando sus instrumentos, quizá preparándose para una velada, a las butacas vacías de una sala para volver sobre la orquesta; estamos en un teatro. Segundo plano: un enigmático graffiti que dice “¿Dónde yace vuestra sonrisa escondida?”, la premonición fílmica de lo que Pedro Costa casi una década después mostrará al mundo sobre los Straub: trabajar, trabajar, trabajar. Tercer plano: una pareja, de gala, entra a una suerte de living de los 60’; parece el inicio de un policial negro o de una comedia de enredos. Pero no, es una ópera. Despojando al escenario teatral de los consabidos tres muros, desarmando el espacio teatral donde siempre vemos “todo” lo que ocurre, recurriendo al encuadre selectivo de lo que se desarrolla sobre aquel escenario, los Straub (re)convierten la puesta en escena teatral de una ópera en una puesta en escena cinematográfica de esa misma ópera. Utilizando sutiles planos-contraplanos en los diálogos, los fuera de campo cuando los personajes se retiran del escenario (para cambiarse de vestido, por ejemplo), fijando la cámara en el rostro de uno de ellos mientras el texto discurre a través del otro, primeros planos para resaltar no sólo la gestualidad de los actores sino también la importancia dramática o no de sus monólogos, y hasta profundidad de campo en una secuencia sobre una charla telefónica. Lo importante aquí es la utilización de los recursos específicos del cine no ya para “adaptar” una obra, no ya para filmarla tal como transcurre arriba del escenario, sino para transformarla en una película. No es magia o alquimia o genio lo que vemos: es tan sólo conocimiento, trabajo e imaginación. (Fernando Pujato)

17.00hs: Mi primera película

La vida de Jesús, de Bruno Dumont, Francia, 1997

96’ / +18

Cortometraje: Astrónomos de mi barrio (11’), de Patricio Guzmán, Chile-Francia, 2010 (Guzmán en foco)

La ópera prima de Bruno Dumont contiene en algún sentido las películas que el realizador galo hizo desde entonces: la (in)transcendencia del mundo, la enajenación rural, la intolerancia religiosa y social, el sexo como expresión elemental y ocasionalmente satisfactoria de la especie y un interés sostenido pero difuso por la experiencia religiosa en clave materialista. Probablemente su mejor film después de Fuera Satanás (2011), La vida de Jesús nada tiene que ver con el fundador del cristianismo, excepto por una alusión fugaz a la resurrección en un cuadro de un hospital y tal vez por la piedad que transmite la cámara por su criatura protagónica, Freddy, un joven epiléptico sin trabajo y apenas alfabetizado, que vive con su madre en Bailleul, al norte de Francia. La cotidianidad monótona rural solamente parece neutralizarse andando a gran velocidad en una moto y teniendo sexo. Freddy, en sus propios términos, ama a Marie, y Dumont no deja de sugerirlo en reiteradas ocasiones, a pesar de que Freddy pueda llegar a matar a un joven árabe y toquetear con sus amigos a una colegiala. El actor no profesional David Douche es en sí una presencia, y el formidable plano sobre su rostro al final del film excede la lógica del relato. Dumont ofrece aquí una pintura del nihilismo contemporáneo pero su punto de vista no es nihilista, y menos aún su aproximación a sus personajes modélicos, donde el respeto y la ternura son ostensibles. Es notable cómo el director consigue “tocar” el espacio viviente de sus personajes: el tono grisáceo del cielo rural, las calles sin árboles, la arquitectura serial y austera, la hierba de las afueras del pueblo son los otros protagonistas de este debut sobresaliente. (RK)

19.15hs: Horizontes contemporáneos

Singularidades de una chica rubia, de Manoel de Oliveira, Portugal-España-Francia, 2009

61’ / ATP

Cortometraje: Para el mistral (30’), de Joris Ivens, Francia, 1966 (Ivens en foco)

“Lo que no se puede contar a un amigo o a una esposa, se lo puede contar a un desconocido”. Esto es lo que piensa Macário mientras viaja en tren, y efectivizará su pensamiento minutos después con la pasajera que tiene al lado. El relato en cuestión será la película, una historia de amor fallida entre él y una rubia bellísima y muy joven que verá por primera vez desde la ventana de su trabajo. No será la última vez que veremos a su confidente, pues la puesta en abismo articula el relato y no sólo habrá un par de flashbacks entre quien relata y el relato en sí sino también una visita a una casa dedicada a Eça de Queiroz, autor de la pieza aquí adaptada, y un homenaje a Fernando Pessoa (referencia constante en la obra de De Oliveira), citado y leído por el gran Luís Miguel Cintra: “Existir claramente, y saber hacerlo sin pensar en ello”, frase que pertenece a “El cuidador de rebaños” y que tácitamente alude al comportamiento del amante alicaído. La sencillez de la historia, un joven contador que pierde injustamente su trabajo y busca la forma de garantizar seguridad económica a su enamorada sin lograrlo del todo, hasta que su tío y previo empleador acepta la decisión del sobrino de casarse, se combina perfectamente con la magistral puesta en escena: el extraordinario uso de la profundidad de campo en varias escenas (como en varias ocasiones sucede con las miradas entre los enamorados desde las ventanas, o como se elige mostrar y vincular el recitado de Pessoa con el devenir del relato entre los personajes, durante una reunión social aristocrática), el contrapunto entre las convenciones y conductas de un cuento moral decimonónico y la contemporaneidad política aludida en algunas ocasiones y la inteligencia del director de 104 años para transmitir a través de planos generales de Lisboa y sus calles y monumentos la Historia (y la civilización) contenida en los ladrillos y el espacio público. (RK)

21.15hs: Guzmán en foco

Nostalgia de la luz, de Patricio Guzmán, Chile-Francia-Alemania, 2010

90’ / ATP

Cortometraje: Próximo (9’), de Barry Purves, Reino Unido, 1989 (Purves en foco)

Este ensayo cosmológico y político sobre la memoria y la dignidad humana en clave materialista empieza con unos magníficos planos fijos sobre unos telescopios monumentales en el desierto de Atacama. Allí, varios científicos de todo el mundo intentar leer el pasado del cosmos. Es un lugar ideal, un súper wifi estelar capaz de sintonizar con las memorias del universo. ¿Arqueología cosmológica? Se trata de entender el pasado físico del mundo, interrogar la materia difuminada como recuerdo. Guzmán confiesa su pasión por la astronomía, un hobby interrumpido por un cambio histórico en las coordenadas sociopolíticas del mundo y de Chile. Después de los ’60, la contemplación cósmica quedó diluida en el pretérito mundo de las inquietudes infantiles, pues la naturaleza del mundo en aquel entonces había mutado para siempre: el discreto sosiego de un orden social sin conflictos (“los políticos caminaban sin guardaespaldas”) había sido reemplazado por un viento revolucionario, un fenómeno sociológico más que geológico y cosmológico; nacía otra conciencia política, sugiere la voz en off del propio director. La historia es conocida: después del 73, Pinochet instauró un nuevo orden, y con él se impuso un modo de concebir la historia y un modo de invocarla. Nostalgia de la luz es simplemente una deconstrucción de ese régimen de evocación y conmemoración instituido en tiempos de un dictador cuyos efectos persisten en el presente. La tesis de Guzmán se enuncia después de recoger evidencia: quienes tienen memoria pueden vivir en el tenue presente, quienes no la tienen se condenan a vivir en ningún lado. El lazo entre geología y cosmología por un lado y la historia política por el otro está dado por el espacio físico elegido para embestir la memoria colectiva de un pueblo. El desierto de Atacama, visto aquí tanto desde un plano cenital como en primerísimo plano, es una zona ideal para la investigación científica de los cielos, pero allí también, nos informa Guzmán, existió un campo de concentración. (RK)

23.15hs: Horizontes contemporáneos

Los fuegos artificiales del miércoles, de Asghar Farhadi, Irán, 2007

101’ / +13

Cortometraje: Mariposas nocturnas (8’), de Raoul Servais, Bélgica, 1998 (Servais en foco)

La tercera película de Farhadi es un estudio sensible e inteligente sobre los celos y el adulterio en el seno de una familia de clase media en Teherán, aunque indirectamente también se trata de un film sobre la interacción de clase, aquí entre una joven doméstica y un matrimonio en crisis. Farhadi es meticuloso en los detalles: el sonido anticipa una amenaza, y la fluidez de sus planos secuencia le imprime a la película un ritmo que se combina con la ansiedad de uno de los protagonistas. Universal por su temática y singular por su tratamiento, Los fuegos artificiales del miércoles trabaja sobre el espacio como un ente dramático: el departamento del matrimonio parece una metáfora del vínculo; los pasajes que transcurren en las calles, en plenas festividades, subrayan la algarabía colectiva de una sociedad. Farhadi es un exponente del nuevo cine iraní que nada le debe ni a Kiarostami ni a Majid Majidi, dos figuras emblemáticas del cine persa contemporáneo; su elegante puesta en escena induce a pensar que se está ante un realizador cuyo techo es todavía impredecible. (RK)

Jueves 5

14.15hs: Clásicos para un canon

Metrópolis, de Fritz Lang, Alemania, 1927

124’ / +13

La épica silente de Fritz Lang de 1927 sobre la lucha de clases en una ciudad del siglo XXI todavía cuenta con muchos adeptos, pero nunca ha sido la favorita de los críticos. Esta versión de 124 minutos es la más extensa desde la estrenada en Alemania, y el discreto uso de intertítulos para llenar algunos espacios le da más coherencia a la película. La restauración clarifica las relaciones entre el héroe (Gustav Fröhlich), su difunta madre, que murió al darle a luz, su padre, el soberano de Metrópolis (Alfred Abel), y el amargado rival romántico del padre (Rudolf Klein-Rogge), un inventor que ha creado un robot con la imagen de la madre. Después, el robot también personificará a la enamorada del héroe (Brigitte Helm), una predicadora radical que ayuda a organizarse a los trabajadores explotados de la ciudad. La película se ve fabulosa, y el agregado de la banda de sonido original de Gottfried Huppertz resulta muy valioso. (Jonathan Rosenbaum)

17.00hs: Ivens en foco

Paralelo 17: La guerra del pueblo, de Joris Ivens, Francia-Vietnam, 1968

113’ / +13

Cortometraje: Principio (10’), de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1967 (Peleshyan en foco)

El título hace referencia a la línea divisoria entre Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, y esta película de 1968 del gran documentalista Joris Ivens es una oportunidad para pasar un par de horas con algunos de los pobladores y soldados que bombardeamos hasta el cansancio en aquel entonces. Ivens, junto con su compañera y colaboradora Marceline Loridan, vivieron entre los vietnamitas durante dos meses, esquivando nuestras municiones y filmando lo que podían. En contraste con los colores profusos y la música rock con sonido Dolby de Apocalypse Now Redux (que fue rodada en Las Filipinas), ésta es en blanco negro, de textura granulosa y sonido sincronizado, por lo que posee todas las ventajas y desventajas de lo real. La película muestra los refugios contra bombas bajo tierra: cuando son construidos, bombardeados, reparados y utilizados; algunas secuencias allí registradas son de una belleza inesperada. Al finalizar la película tal vez haya conocido algunas cosas sobre esta comunidad: el juego de cartas de los niños, el trabajo en el campo y varios tipos de preparación (práctica e ideológica) para los bombardeos aéreos. Eche una mirada sobre lo que hemos hecho, si se atreve. (JR)

19.15hs: Horizontes contemporáneos

La boca del lobo, de Pietro Marcello, Italia-Francia, 2009

76’ / +13

Cortometraje: Aquiles (11’), de Barry Purves, Reino Unido, 1995 (Purves en foco)

“El universo de la pantalla no puede yuxtaponerse al nuestro; lo sustituye necesariamente ya que el concepto mismo del universo es espacialmente exclusivo. Durante cierto tiempo, el film es el Universo, el Mundo o, si se quiere, la Naturaleza”. Y no agregaría más a lo que dice Bazin, pero… Salvo el final del film, cuando esa poética voz en off “explica” lo que se ha visto, incluso dándole un sentido –el del director, el del guionista, el del productor, el de cualquiera–, todo lo anterior es absolutamente fascinante. Y esta fascinación proviene, en parte, de no saber ante qué clase de objeto estamos. ¿Es un documental acerca de los “modernos” habitantes de las cavernas? ¿Es una ficción construida a partir de un trabajo documental? ¿Es acerca del tiempo, de cómo se puede jugar con él? ¿Enzo visita a María en la iglesia porque está muerta? ¿La entrevista a los dos personajes es antes o después de lo que se nos cuenta, o está pautada, arreglada, formateada? Hay imágenes que son, claramente, de archivo, pero otras podrían no serlo, podrían ser una elaboración de Marcello: las del barrio de travestis, las del puerto, las de toda esa gente que habita en esas “cavernas”. Y todo esto no importa, no importa saber si son actores o no, si es una película por encargo, si mientras estaba rodando un film de ciencia ficción descubrió ese mundo y se dijo: “¿Por qué no hacer un film sobre la esperanza de los que ya no la tienen, los sin futuro, los que han perdido lo único que tenían, su libertad, y siguen empeñados en permanecer en este mundo, pese a todo y, tal vez, contra todo; y registrarlo sin nostalgia, sin el sempiterno rescate de los desposeídos, sin ese discurso tan burgués de que los marginados desde siempre (y los niños y los locos) tiene la clave del vivir; y entonces pongo en la pantalla lo atroz de ese vivir en esa Génova histórica, casi retrofuturista, y mezclo imágenes y registros y desarmo cualquier pretensión de lo que sea…”? (FP)

21.15hs: Horizontes contemporáneos

Estómago, de Marcos Jorge, Brasil, 2007

113’ / +16

Cortometraje: Alumbramiento (11’), de Víctor Erice, España, 2002

Que un film sobre cocina empiece con un discurso y termine con un culo denota coherencia, pues se trata de la travesía literal y natural de cualquier alimento, aunque aquí el viaje nutricional es conscientemente simbólico y político: este film divertido y sorpresivo, este relato gastronómico y carcelario alude directamente al poder como un sistema digestivo. Raimundo Nonato (el genial João Miguel) es oriundo de la zona rural del norte de Brasil. En una metrópolis imprecisa del sur aprenderá el oficio gastronómico. Su aprendizaje dietético es proporcional a su educación “cívica”: el amoroso Nonato es también “Nonato Navaja”. ¿Acaba de salir de la cárcel o por algún motivo se convirtió en el cocinero oficial de unos reos, compañeros de celda? Jorge se las ingenia para despistar desde un inicio (gracias a un inteligente uso del flashback) y develar el secreto de la trama casi llegando al final (a través de un plano secuencia formidable). Nonato amará a una prostituta y refinará su sensibilidad culinaria, pero Estómago –un título cuya visceralidad poco sugiere el encantamiento y seducción de los films gourmet típicos (a pesar de no traicionar al género, ya que se puede palpar el placer de las buenas comidas y el famoso arte culinario)– posee una agenda precisa que reenvía al film a un universo mayor que el legítimo pero limitado territorio de los chefs. La innecesaria musicalización y algunas decisiones de puesta en escena, tal vez cuestionables, no llegan a minimizar el núcleo de una película sólida en la construcción de un mundo y pertinente en su crítica social. (RK)

23.30hs: Horizontes contemporáneos

Turistas, de Alicia Scherson, Chile, 2009

104’ / ATP

Cortometraje: Goldframe (5’), de Raoul Servais, Bélgica, 1969 (Servais en foco)

La segunda película de la realizadora más interesante del cine chileno contemporáneo, Alicia Scherson, es una gentil e inteligente meditación sobre la contingencia de la identidad. Carla, una mujer de 37 años, bioquímica, que acaba de decidir aplazar su potencial maternidad, tras discutir civilizadamente con su marido, habrá de reconsiderar el conjunto de variables que constituyen su vida. En efecto, en vez de empezar sus vacaciones con él emprenderá un viaje personal. Así, la mirada de una langosta anticipa su deriva, y después de una introducción secretamente formidable Turistas (cuyo título más que fijar la posición de sus protagonistas en un espacio desconocido indica una posición de ellos mismos respecto de quiénes son) se convierte en una comedia heterodoxa en la que Carla, un misterioso y simpático joven noruego y un ex músico popular devenido en guardaparque (y algunos otros personajes pintorescos) interactúan entre sí y con la naturaleza prístina del parque nacional, lo que le permite a la directora sugerir algunas lecturas menos evidentes de lo que el film revela a una mirada desatenta. La inquietud por la vida de los insectos es una constante, y funciona como un contrapunto biológico de los sentimientos más íntimos de la protagonista. Son primeros planos que no cumplen una función naturalista ni decorativa, sino más bien de representación psíquica, de lo que se predica una intuición filosófica: un lugar específico recontextualiza la identidad y el espacio de la intimidad (de allí que la futura ruta en construcción cercana al parque le preocupe instintivamente a Carla). Turistas, además, involucra sonoramente a quien mira, y por sus sonidos facilita una experiencia “musical” de un ecosistema. (RK)

8MCI LC 2012

enero 2, 2012


OCTAVA MUESTRA DE CINE INDEPENDIENTE DE LA CUMBRE 2012

diciembre 26, 2011

PROGRAMACIÓN COMPLETA

La historia del viento

Del 3 al 19 de enero

Todos los martes, miércoles y jueves

Belgrano 470, sala Luis Berti, La Cumbre

(Advertencia: es una muestra de cine, pero su espíritu y forma es amateur…)

 “El arte de Joris Ivens se resume en tres palabras: amor al otro”. No es la apreciación de un eclesiástico sobre un cineasta sino el juicio fundado y amoroso del gran sabio y alma del celuloide, Henri Langlois.

Ivens es el director elegido, en esta nueva edición de la Muestra de Cine Independiente de La Cumbre, para seguir su obra, observar su evolución y entender el poder del cine y su vínculo tanto con el conocimiento como con la poesía, este último un término casi siempre sospechoso, propenso al kitsch, pero que en Ivens adquiere vitalidad y hermosura.

Que Ivens esté en examen en esta nueva edición no es una casualidad o un capricho. Menos todavía que el otro director sea el gran Artavazd Peleshyan. El maestro armenio concibe toda su obra como un solo film cuyo título tentativo podría ser “Homo sapiens”. Está claro, al menos en sus películas, que ambos han amado a los otros.

Es que Peleshyan e Ivens, en algún sentido, pueden ser considerados cineastas humanistas. El humanismo es una corriente filosófica difusa, hoy anacrónica en la discusión académica y siempre legítima, por su atractivo semántico, en el sentido común. Suele decirse que el punto de partida de esta ideología supuestamente abierta y poco dogmática es el mismo hombre y que su finalidad es la dignidad y la prosperidad del hombre. El hombre, ese animal lingüístico que se desplaza erguido, capaz de concebirse como el centro del cosmos y percibirse como la especie elegida para llevar adelante la historia del universo. Ese humanismo mayúsculo e hiperbólico no es quizás el de Ivens y Peleshyan. Para el director armenio, los animales y las montañas permanecen en una misma altura (de cámara); la obsesión omnipresente en toda la obra del maestro holandés, que filmó el devenir emancipatorio en todo el siglo XX (la revolución rusa, la revolución cultural china, el socialismo chileno, la guerra de Vietnam), fue filmar el viento, fenómeno atmosférico invisible cuya existencia sólo puede ser reconocida por sus efectos; el viento, incluso, como aire en movimiento y fuerza determinante que atraviesa el cuerpo humano. Dicho de otro modo: los dos cineastas han amado a los otros, pero los otros no son solamente quienes hablan y simbolizan. Diríase, entonces, que se trata de un humanismo discreto, circunspecto, minimalista, un punto de partida pero no de llegada: nosotros, los animales ópticos por excelencia, nos miramos a través de una cámara, y asumiendo una mirada específica intentamos ir un poco más allá, como si por este instrumento tan peculiar, la cámara, y la invención de un lenguaje, el cine, pudiéramos inspeccionar la totalidad del universo viviente.

En estas coordenadas simbólicas se sitúa la posición estética y política de la muestra. En casi todas las películas se podrá rastrear ese imperativo antropológico. Películas como Las palmas, La luz, Yatasto, Nostalgia de la luz, La actriz son ejemplares, como las de Ivens y Peleshyan. Incluso en comedias como El sonido del ruido y De caravana se puede detectar la inquietud cosmológica y la pasión inconformista por interrogar lo que vemos como dado.

¿Extraño editorial para un evento cinematográfico? ¿Una declaración de principios en tiempo de descanso? El amor al otro exige transparencia. Bienvenidos a la Octava Muestra de Cine Independiente.

Roger Koza

 PRIMERA SEMANA

Los fuegos artificiales del miércoles

MARTES 3

21.15hs: Ceremonia de apertura

Las acacias, de Pablo Giorgelli, Argentina-España, 2011

85’ / ATP

Cortometraje: Secundario (11’), de Mariano Luque, Argentina, 2010

Ambos directores estarán presentes en la función

23.45hs: Planos y pentagramas

Los hombres que gritan, de Mika Ronkainen, Finlandia-Dinamarca, 2003

76’ / ATP

Cortometraje: La nota desafinada (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 1963 (Servais en foco)

MIÉRCOLES 4

15.00hs: Planos y pentagramas

De la noche a la mañana, de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, Francia-Alemania, 1997

59’ / ATP

Cortometraje: Valparaíso (27’), de Joris Ivens, Chile-Francia, 1965 (Ivens en foco)

17.00hs: Mi primera película

La vida de Jesús, de Bruno Dumont, Francia, 1997

96’ / +18

Cortometraje: Astrónomos de mi barrio (11’), de Patricio Guzmán, Chile-Francia, 2010 (Guzmán en foco)

19.15hs: Horizontes contemporáneos

Singularidades de una chica rubia, de Manoel de Oliveira, Portugal-España-Francia, 2009

61’ / ATP

Cortometraje: Para el mistral (30’), de Joris Ivens, Francia, 1966 (Ivens en foco)

21.15hs: Guzmán en foco

Nostalgia de la luz, de Patricio Guzmán, Chile-Francia-Alemania, 2010

90’ / ATP

Cortometraje: Próximo (9’), de Barry Purves, Reino Unido, 1989 (Purves en foco)

23.15hs: Horizontes contemporáneos

Los fuegos artificiales del miércoles, de Asghar Farhadi, Irán, 2007

101’ / +13

Cortometraje: Mariposas nocturnas (8’), de Raoul Servais, Bélgica, 1998 (Servais en foco)

Jueves 5

14.15hs: Clásicos para un canon

Metrópolis, de Fritz Lang, Alemania, 1927

124’ / +13

17.00hs: Ivens en foco

Paralelo 17: La guerra del pueblo, de Joris Ivens, Francia-Vietnam, 1968

113’ / +13

Cortometraje: Principio (10’), de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1967 (Peleshyan en foco)

19.15hs: Horizontes contemporáneos

La boca del lobo, de Pietro Marcello, Italia-Francia, 2009

76’ / +13

Cortometraje: Aquiles (11’), de Barry Purves, Reino Unido, 1995 (Purves en foco)

21.15hs: Horizontes contemporáneos

Estómago, de Marcos Jorge, Brasil, 2007

113’ / +16

Cortometraje: Alumbramiento (11’), de Víctor Erice, España, 2002

23.30hs: Horizontes contemporáneos

Turistas, de Alicia Scherson, Chile, 2009

104’ / ATP

Cortometraje: Goldframe (5’), de Raoul Servais, Bélgica, 1969 (Servais en foco)

SEGUNDA SEMANA

Noche sin fortuna

 MARTES 11

16.00hs: Clásicos para un canon

Yi yi, de Edward Yang, Taiwán-Japón, 2000

173’ / +13

19.15hs: Mi primera película

Noche sin fortuna, de Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes, Argentina-Colombia, 2011

86’ / +18

Cortometraje: Agarrando pueblo (Los vampiros de la miseria) (29’), de Luis Ospina y Carlos Mayolo, Colombia, 1978

21.30hs: Rivette X 2

El último verano, de Jacques Rivette, Francia, 2009

84’ / ATP

Cortometraje: Estudios de los movimientos en París (4’), de Joris Ivens, Holanda, 1927 (Ivens en foco)

23.15hs: Horizontes contemporáneos

El cazador, de Rafi Pitts, Irán-Alemania, 2010

90’ / +13

Cortometraje: Los habitantes (10’), de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1970 (Peleshyan en foco)

Miércoles 11

15.30hs: Clásicos para un canon

Hielo, de Robert Kramer, EE.UU., 1969

130’ / ATP

Cortometraje: Atraksion (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 2001 (Servais en foco)

18.15hs: Planos y pentagramas

El silencio antes de Bach, de Pere Portabella, España, 2007

102’ / ATP

Cortometraje: Ofrenda (5’), de Claudio Caldini, Argentina, 1978

20.30hs: Planos y pentagramas

El sonido del ruido, de Ola Simonsson y Johannes Stjärne Nilsson, Suecia, 2010

98’ / ATP

Cortometraje: Pegaso (9’), de Raoul Servais, Bélgica, 1973 (Servais en foco)

23.00hs: Clásicos para un canon

La actriz, de Stanley Kwan, Hong Kong, 1991

126’ / +13

Cortometraje: Vida (7’), de Artavazd Peleshyan, Armenia, 1993 (Peleshyan en foco) 

Jueves 12

15.00hs: Ivens en foco

Komsomol, de Joris Ivens, Rusia, 1932

50’ / ATP

Cortometraje: Philips-Radio (36’), de Joris Ivens, Holanda, 1931 (Ivens en foco)

17.00hs: Clásicos para un canon

Una vida humilde, de Alexander Sokurov, Rusia-Japón, 1999

75’ / +13

Cortometraje: Screen Play (11’), de Barry Purves, Reino Unido, 1993 (Purves en foco)

19.00hs: Peleshyan en foco

Nosotros, de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1969; seguido por Las estaciones, de A. Peleshyan, Rusia, 1975; seguido por Nuestro siglo, de A. Peleshyan, Rusia, 1983

103’ / ATP

21.00hs: Horizontes contemporáneos

Muñeca de aire, de Hirokazu Koreeda, Japón, 2009

126’ / +13

Cortometraje: Sirena (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 1968 (Servais en foco)

23.30hs: Horizontes contemporáneos

El estudiante, de Santiago Mitre, Argentina, 2011

126’ / +13

TERCERA SEMANA

La luz

Martes 17

15.00hs: El ojo lúcido

Jaffa, la naranja mecánica, de Eyal Sivan, Israel-Bélgica-Francia-Alemania, 2010

89’ / ATP

Cortometraje: Hablar o no hablar (11’), de Raoul Servais, Bélgica, 1970 (Servais en foco)

17.00hs: Clásicos para un canon

La luz, de Souleymane Cissé, Mali-Burkina Faso-Francia-Alemania, 1987

105’ / ATP

Cortometraje: Fin (11’), de Artavazd Peleshyan, Armenia, 1994 (Peleshyan en foco)

 19.15hs: Horizontes contemporáneos

Material blanco, de Claire Denis, Francia-Camerún, 2009

106’ / +13

Cortometraje: José Maza, el viajero del cielo (13’), de Patricio Guzmán, Chile, 2010 

21.30hs: El ojo lúcido

Yatasto, de Hermes Paralluelo, Argentina, 2011*

95’ / +13

Cortometraje: María Teresa y la enana marrón (12’), de Patricio Guzmán, Francia, 2010 (Guzmán en foco)

*Los productores y el director de fotografía estarán presentes en la función

 00.00hs: Horizontes contemporáneos

La vieja alegría, de Kelly Reichardt, EE. UU., 2006

76’ / +13 

Miércoles 18

16.00hs: Mi primera película

Palmas, de Artour Aristakisian, Rusia, 1994

140’ / +13

Cortometraje: El principio (9’), de Artavazd Peleshyan, Rusia, 1967

19.00hs: Planos y pentagramas

Chico & Rita, de Fernando Trueba, España-Reino Unido, 2010

94’ / +13

Cortometraje: Cromofobia (10’), de Raoul Servais, Bélgica, 1966 (Servais en foco)

21.10hs: Joris Ivens en foco

La historia del viento, de Joris Ivens, Holanda-Francia-Reino Unido-Alemania, 1988

80’ / ATP

Cortometraje: Soliloquio (La morte rouge) (32’), de Víctor Erice, España, 2006

23.15: El ojo lúcido

Viajo porque preciso, vuelvo porque te amo, de Karim Ainouz y Marcelo Gomes, Brasil, 2009

75’ / +13

Cortometraje: Lluvia (12’), de Joris Ivens, Holanda, 1929

Jueves 19

15.50hs: Clásicos para un canon

Diario de un cura rural, de Robert Bresson, Francia, 1951

112’ / ATP

Cortometraje: El puente (11’), de Joris Ivens, Holanda, 1928

18. 15hs: Rivette X 2

No toques el hacha, de Jacques Rivette, Francia-Italia, 2007

137’ / +13

Cortometraje: Jean-Luc según Luc (8’), de Luc Moullet, Francia, 2006

21.15hs: Película de clausura

De caravana, de Rosendo Ruiz, Argentina, 2010

96’ / +13

Cortometraje: Escuela (28’), de Ramiro Sonzini y Leo Naranjo, Argentina, 2010

Los directores Rosendo Ruiz y Leo Naranjo estarán presentes en la función

23. 45hs: Clásicos para un canon

La ópera de la pistola, de Seijun Suzuki, Japón, 2001

112’ / +13

ACTIVIDADES ESPECIALES

Miércoles 4 de enero, a las 11.00hs:

Diálogo con Pablo Giorgelli, director de Las acacias

Sábado 7 de enero, a las 00.00hs:

Proyección especial Gallery Night 2012: Süden (63’), de Gastón Solnicki, Argentina, 2008

Miércoles 18 de enero, a las 11.30hs:

Debate: “Las funciones de la crítica cinematógrafica”. Participan: Alejandro Cozza (El Cinematógrafo TV) y Fernando Pujato (La noche del cazador). Modera: Roger Koza

TODAS LAS PELÍCULAS SE EXHIBEN EN FORMATOS DIGITALES


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